Esta madrugada se abrieron las puertas del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, y los miles de fieles que en algunos casos hacían cola desde horas atrás comenzaron a entrar a la iglesia para acercarse a la imagen venerada del santo. El fenómeno de religiosidad popular confluye desde hace tres años con una movilización de los movimientos sociales en reclamo de “pan y trabajo”. Desde las 9 de esta mañana las columnas de la CTEP, CCC, Barrios de Pie (una confluencia conocida como el “tridente de San Cayetano”) y otras agrupaciones políticas y sindicales comenzaron a marchar desde el santuario de Cuzco 150 hacia la Plaza de Mayo.
Atravesando media ciudad, se prevé el arribo de la multitudinaria movilización al centro de la ciudad para alrededor de las 14, por lo que la Avenida Rivadavia permanecerá cerrada al tránsito durante buena parte del día en muchos de sus tramos. El arribo a Plaza de Mayo se realiza con paradas previas en Plaza Miserere, el Congreso y el Obelisco, donde se irá confluyendo con otras concentraciones.
En el acto central previsto para las 14 frente a la Casa de Gobierno, los movimientos sociales plantearán su rechazo al plan económico llevado adelante por el gobierno de Mauricio Macri, particularmente a la nueva etapa de ajuste abierta luego del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Entre los planteos de las organizaciones populares se encuentra el reclamo de una ley de Emergencia Alimentaria, constatando el impacto de la crisis en las barriadas más carenciadas. También se exige la sanción de otros proyectos de ley vinculados con la urbanización de barrios populares, la infraestructura social, la agricultura familiar y una ley de adicciones.
Esteban “Gringo” Gastro, uno de los principales referentes de la CTEP, explicó: “Las marchas de San Cayetano buscan poner en agenda los reclamos de los trabajadores de la economía popular. Nosotros no tenemos medios de comunicación masiva a favor de esa agenda; el sector político tampoco hace un planteo para los que van quedando fuera del trabajo formal. Por eso necesitamos hacernos escuchar, y nuestra voz son las movilizaciones”.
Este año, el tercero en que se realiza, la marcha estuvo atravesada por el debate sobre el proyecto de ley de despenalización del aborto, aunque sus organizadores trataron de despegar ambos temas. El aval de la iglesia a los reclamos de los movimientos sociales se superpone a las fuertísimas presiones que la institución estuvo realizando para que mañana no se apruebe la ley en el Senado. En este sentido, algunas organizaciones, como el Frente Popular Darío Santillan, decidieron no participar este año de la convocatoria a movilizar desde San Cayetano. Un comunicado del FPDS explica: «La Iglesia juega un papel fundamental y retrógrado al intentar frenar el proyecto de ley de IVE. Por eso decidimos poner todos nuestros esfuerzos en la vigilia en el Congreso Nacional, para ser parte de la inmensa marea verde».