Mientras las tomas de colegios en la Ciudad de Buenos Aires se multiplican, Dante Camaño, secretario general de UTHGRA CABA, destacó el valor del estudio y el trabajo, con un ejemplo: la tarea que se llevó adelante entre el Gobierno porteño y el sindicato en el Instituto de Formación Técnica Superior Nº 23.
El Instituto, que posee 10 años, está enfocado en preparar, actualizar y desarrollar las capacidades de las personas para el mundo del trabajo. Esa fue la idea desde un primer momento: capacitar en conocimientos específicos, competencias básicas, profesionales y sociales para que jóvenes y adultos puedan mejorar sus oportunidades laborales, en una país que tiene que crecer con el trabajo.
Con esa meta, en la última década docentes y dirigentes trabajaron para concretar un plan de estudios y formar profesionales idóneos en distintas áreas, en un complejo que queda ubicada en la calle Salta al 1000, en el barrio de Constitución, que era, como expresó Camaño, “un conventillo abandonado, con telarañas y ratones”.
Diez años después se ve el resultado: más de mil 500 egresados que trabajan en CABA, el interior y hasta en el exterior. Incluso, ni siquiera la pandemia pudo suspender la tarea, porque los cursos continuaron por internet, y los resultados son óptimos. Algunos de los egresados se dedicaron a la docencia, incluso uno de ellos, no vidente, desarrolló un espacio para enseñar gastronomía a otros no videntes.
Tanto la rectora de la institución, Fernanda Baldinelli, como la Subsecretaria de la Agencia de Aprendizaje del gobierno porteño, Eugenia Cortona, remarcó el esfuerzo realizado durante los diez años y agradecieron a las autoridades de UTHGRA CABA por el importante y constante apoyo para la realización del proyecto, que ya dejó de serlo y es una realidad.
De hecho, Camaño reslató la importancia del estudio y del trabajo y expresó su orgullo, “en un país donde la corrupción es endémica y tiene una economía destrozada, sin moneda ni precios testigo”. Se refirió a los ciudadanos “engañados, empobrecidos” y a los “mocosos que no tienen guía en sus casas” y que están tomando escuelas y causan daños y molestias, “en un país que necesita trabajar”.
Habló de la inflación que flagela a la gente, a la que calificó de “asquerosa y horrible”, que lleva a millones a “no esforzarse, no estudiar ni trabajar”. Y además pidió un cambio, citando a los egresados del IFTS 23, que hoy, inclusive, están incorporados como delegados en el sindicato de los gastronómicos porteños.
También, mencionó a aquellas personas que hoy “está cortando (las calles), insultando, generando más problemas…el sindicato es una necesidad, sin chicos que quieran estudiar y progresar, no tenemos razón de ser…nosotros hacemos lo contrario, estamos produciendo y nos sentimos orgullosos de ser gastronómicos”.