Luego de la renuncia de Christine Lagarde a la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) para asumir como nueva presidenta del Banco Central Europeo, el Gobierno nacional argentino pierde un contacto clave en el organismo multilateral de crédito y se verá obligado a negociar con el que era su segundo, que asumió la dirección del Fondo: el norteamericano David Lipton. Ante cualquier imprevisto para la liberación de partidas del Fondo, siempre queda el recurso del “teléfono rojo” con el presidente estadounidense Donald Trump.
Desde el Ministerio de Hacienda de Nicolás Dujovne aseguran que la relación con el organismo financiero ahora se concentrará en el director gerente para el Hemisferio Occidental, el mexicano Alejandro Werner, así como en el responsable del caso argentino, el italiano Roberto Cardarelli. Además, ante cualquier dificultad por la que el board del Fondo pudiera demroar la liberación de los fondos comprometidos para nuestro país en el acuerdo stand by vigente, la cartera económica considera que siempre queda el recurso extraordinario de una llamada directa de Macri al presidente Donald Trump o al secretario del Tesoro norteamericano Steven Mnuchin.
Según fuentes oficiales, el presidente Mauricio Macri ya estaba al tanto del posible alejamiento de Lagarde desde la reunión con ella en la cumbre del G-20 en Osaka, Japón. Más allá de que a nivel local no se considere un problema grave el alejamiento de la funcionaria, lo cierto es que Lagarde fue clave en el primer acuerdo entre la Argentina y el organismo en junio del año pasado y en la renegociación y ampliación del acuerdo stand by a 57 millones de dólares, logrando que Argentina sea el país con mayor que concentra el mayor porcentaje de créditos del FMI, pese al informe negativo de entonces firmado por Cardarelli.
Sin embargo, en abril de este año, cuando los mercados locales e internacionales volvieron desatar una corrida contra el peso y se le pedía al FMI que se liberara parte de los dólares del crédito para que se pudieran utilizar divisas contra las corridas cambiarias, se debió recurrir al contacto con Trump para habilitar el pedido, al que el board del Fondo se resistía.
Lipton, como heredero ideológico de Anne Krueger, se oponía a violar la regla del organismo que indica que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”. La mediación de Trump logró que finalmente se autorice a nuestro país a disponer de unos 6.000 millones de dólares para contener al dólar.
El cambio de conducción del FMI mostrará rápidamente su impacto a nivel nacional, ya que en apenas tres días el board del organismo deberá reunirse para evaluar el segundo desembolso del año para nuestro país, de unos USD 5.400 millones, fundamentales para que la administración de Mauricio Macri llegue a las elecciones de octubre sin sobresaltos financieros.