En el espacio aéreo de Buenos Aires, dos aviones estuvieron muy cerca de colisionar ante la congestión del tránsito aéreo y la falta de previsión de los controles correspondientes. Uno de los pilotos responsabilizó a una operadora de la torre de control del Aeroparque Jorge Newbery.
El inconveniente entre las dos aeronaves sucedió el pasado domingo, cuando el vuelo 2795 de Austral, que iba de la terminal porteña en sentido al aeropuerto de San Fernando, quedó a 100 metros (alrededor de 300 pies) del vuelo 7126 de Avianca Argentina, proveniente de Resistencia. De acuerdo con la normativa, la distancia mínima que puede haber entre dos aviones en vuelo es de 300 metros.
El piloto le adviertió a la operadora aérea que pasó muy cerca de otro avión y que él no sabía que eso iba a suceder. La controladora le explicó que en esa zona había “saturación” por lo que no se podía hacer nada. Pero luego comenzaron los fuertes intercambios. “La verdad es que son unos inútiles. Ese es el problema”, atacó el comandante, pero la operadora no se quedó callada y le respondió que se lo diga “ personalmente”.
Marcelo Uhrich, secretario de prensa de la Unión de Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA), indicó sobre el incidente que «no es normal que se traten mal, pero el nivel de estrés lleva a que se enfrenten un trabajador con otro, un piloto y una controladora, por una situación que no tendría que suceder. Fue una aproximación terrible. Le viste el ojo al que estaba en la cabina de enfrente».