La empresa a la que el Gobierno de la Ciudad le adjudicó la importación de los muñecos de la mascota oficial de los Juegos Olímpicos de la Juventud, el yaguareté Pandi, obtuvo el millonario contrato a pesar de que su oferta implicaba una sobrefacturación del 35%. Pero además, hoy los muñecos se encuentran retenidos en Aduana, con una investigación abierta por posible contrabando.
La empresa de Carlos Germán Eguía, con el llamativo nombre de Quiero ver guita S.R.L., fue la única oferente en la licitación para 1700 muñecos de la mascota oficial de los juegos, que se regalarían a los atletas y también se venderían en los puestos oficiales de merchandising de la Ciudad. La Resolución 129/UPEJOL/18, del pasado 31 de julio, lleva la firma de Juan Martín Areco, titular de la Unidad de Proyectos Especiales Juegos Olímpicos de la Juventud (UPEJOL), el ente creado a tal efecto por el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, que no reparó en gastos. Lo curioso es que la solitaria oferta de “Quiero ver guita” se aprobó pese a que superaba en un 35% el costo unitario de 300 pesos presupuestado originalmente por la Ciudad (un costo ya excesivo, porque la producción e importación de muñecos de ese estilo en China puede tener un costo de dos dólares la unidad).
La denuncia realizada por el periodista Ernesto Rodríguez estalló hoy en las redes, luego de que además se supiera que los felinos de peluche se encuentran retenidos en la Aduana porque el container fue etiquetado como “guirnaldas” para intentar evadir el pago de los impuestos correspondientes a los juguetes, por lo que se inició una causa por contrabando contra la empresa de Eguía (que ya fue proveedor de otros productos para la ciudad durante la gestión de Mauricio Macri).
La empresa “Quiero ver guita”, registrada en la AFIP en 2008 para la “compra, venta, fabricación, distribución, exportación e importación de ropa, marroquinería, sombreros y accesorios”, cobró 2.047.680 pesos por los muñecos, pero además se prevía el desembolso de la Ciudad de un monto adicional de un millón para “establecer los puestos de ventas de productos de merchandising en las diferentes sedes” de los Juegos Olímpicos de la Juventud.
El yaguareté de peluche iba a venderse al público a 1500 pesos, pero el Gobierno de la Ciudad apenas pudo negociar con Aduanas la entrega de algunas pocas unidades para regalarle a los atletas, mientras que el resto del cargamento continúa retenido por presunción de contrabando.