La inauguración de este jueves de la 44º Feria del Libro fue fiel reflejo de la alta conflictividad social que se hace sentir en la sociedad argentina por estos meses. La escritora Claudia Piñeiro dio un discurso de apertura donde reivindicó el lugar del escritor como el del “conflicto con la autoridad” y luego un escrache de estudiantes y docentes contra el proyecto de la Universidad de Formación Docente (Unicaba) impulsado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires impidió que el ministro de Cultura Pablo Avelluto y su par de CABA Enrique Avogadro pudieran decir los discursos que habían preparado.
El proyecto Unicaba implicará el cierre de 29 profesorados terciarios de formación docente de la Ciudad y el reclamo de más de 200 estudiantes y docentes presentes en los actos de inauguración de la Feria lograron que por primera vez en la historia la más importante cita bibliófila de Buenos Aires no cuente con un discurso político en su apertura.
El primer discurso de la tarde fue el del presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, quien se refirió al difícil momento que atraviesa la industria editorial, que durante 2017 sumó otra caída del 10% en sus ventas. “Siete de cada diez argentinos redujeron sus gastos en los últimos meses”, explicó, lo que se suma a un fuerte aumento de costos para las editoriales, sobre todo por los aumentos de tarifas. Luego realizó una breve intervención el director de Artes y Letras de la Intendencia de Montevideo Juan Canessa ya que esa ciudad es la Invitada de Honor. Cuando los parlantes anuncian al ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro, comienzan los cánticos de los estudiantes y docentes que habían colmado la sala Jorge Luis Borges, impidiéndole hablar.
Ante la situación, se decide adelantar el discurso de apertura de Claudia Piñeiro, previsto para más tarde. En su intervención la escritora dio cuenta del reclamo docente y recordó: “Yo fui al profesorado de Matemática. Espero que se retire el proyecto”. A continuación leyó el título de su discurso magistral -“¿Qué se espera de un escritor?”- y, señalando a los manifestantes, dijo: “Acá está la respuesta”. Luego añadió: “Me siento cómoda en un colectivo de escritores para los que la lealtad nunca deba ser con la autoridad, sino con el lector, con el ciudadano, con la literatura y con nosotros mismos”. Y recordó que la primera escritora en inaugurar la Feria, Griselda Gambaro, reivindicó la necesidad de la disidencia como estado de alerta.
“Los distintos actores del Poder Ejecutivo no dan respuestas a preguntas sobre la continuidad de premios nacionales y municipales, la ley del libro o la jubilación de los escritores. No pretendo que nos digan que sí a todo lo que pedimos, pero pretendo un intercambio de opiniones y una respuesta que demuestre que se nos escucha. La ausencia de gesto también es un gesto”, agregó Piñeiro, cargando directamente contra el Gobierno. Y concluyó, ovacionada: “Sin lectores no hay literatura. Si de verdad un país cree en la importancia de leer, la promoción de la lectura debe ser una política de Estado”.
Inmediatamente después subió al escenario Pablo Avelluto para intentar dar su discurso oficial de apertura pero los cánticos de los estudiantes le impidieron hablar. “A los fascistas que están en el fondo les pido que respeten el uso de la palabra”, planteó el ministro de Cultura desde el micrófono, lo que sólo sirvió para incrementar el repudio. Dos jóvenes subieron al escenario, uno con un cartel contra el cierre de los bachilleratos populares mientras que otro, Juan Manuel Sánchez, consejero graduado del Lengüitas y profesor de portugués, tomó el micrófono para denunciar el proyecto Unicaba: “El Gobierno de la Ciudad quiere cerrar 29 terciarios, se quiere cambiar el modelo educativo en la Ciudad. Por favor, retiren el proyecto, hasta la Iglesia lo pidió”. Mientras tanto, los cánticos reclamaban la presencia del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta: “Larreta, ¿dónde está? ¿dónde está? Larreta, ¿dónde está?”
Lamentablemente, una patota de autoritarios nos impidió a @eavogadro y a mí hacer uso de la palabra en la inauguración de la 44 Feria del Libro. Pretender dar lecciones de democracia acallando voces tiene un único nombre: fascismo.
— Pablo Avelluto (@pabloavelluto) April 26, 2018
Después de reclamar por su posibilidad de intervención (“Ya que los que vinieron a manifestarse de forma autoritaria se manifestaron, que nos dejen hablar”) sin lograr acallar a los manifestantes, Avelluto se retiró indignado del escenario, cuestionando al docente que había tomado el micrófono: “Vos, irrespetuoso, no me vas a enseñar a mí lo que es la democracia”.
Minutos después, desde su cuenta de Twitter, el ministro de Cultura, resumió: “Lamentablemente, una patota de autoritarios nos impidió a @eavogadro y a mí hacer uso de la palabra en la inauguración de la 44 Feria del Libro. Pretender dar lecciones de democracia acallando voces tiene un único nombre: fascismo”.