El derrotero político español tiene al socialista Pedro Sánchez como presidente investido por el Parlamento, en una ajustada votación en la que su designación cosechó 167 adhesiones, 165 negativas y 18 abstenciones.
El domingo, Sánchez, de 47 años, había perdido el primer voto de confianza en la Cámara Baja al carecer de una mayoría absoluta de 176 sobre 350 diputados. Para la segunda vuelta, le bastaba una mayoría simple, es decir más votos a favor que en contra.
El dirigente del PSOE, de este modo, conformará un gobierno de coalición de centroizquierda con Podemos, «la única opción posible» recalcó el mandatario tras su confirmación como líder de administración. También cuenta con el apoyo de los nacionalistas vascos del PNV y de otros pequeños partidos regionales.
Su principal desafío es conformar un gobierno sólido luego de cuatro elecciones generales en cuatro años y las experiencias fallidas del PSOE y el Partido Popular al frente del Poder Ejecutivo. Sánchez junto con sus aliados de Podemos confía en llevar adelante un programa social, ecologista y feminista, con audaces medidas como un alza impositiva a los más ricos, regulación de alquileres y la derogación parcial de una reforma liberal del mercado laboral.
Otro tema espinoso para el flamante jefe de Estado estará en su manejo del conflicto en Cataluña, región que declaró su independencia en octubre de 2017. Por esos hechos fueron condenados a prisión en octubre nueve dirigentes separatistas, entre ellos el de ERC, Oriol Junqueras, lo cual desencadenó fuertes protestas, por momentos violentas.