Estado de ebullición y movilizaciones frente a la situación económica

En los últimos días se multiplicaron las voces que reclaman un debate en torno a las medidas para combatir la inflación y recomponer los ingresos. La asunción de Silvina Batakis fue saludada desde la muestra de unidad en lo político por sectores del oficialismo, pero los anuncios no conformaron del todo a nadie. Movimientos sociales y centrales obreras, la calle habla.

El gran pintor Ernesto de la Cárcova vivió entre 1866-1927 y es un verdadero ícono de las artes plásticas argentinas. Pero es también un cronista visual de su época. «Sin pan y sin trabajo» es el primer cuadro de tema obrero con intención de crítica social en el arte argentino.

A casi un siglo de su muerte, en tiempos de vértigo y de imágenes digitales, la pintura que ilustra estas líneas es mucho más que un cuadro que puede verse en el Museo Nacional de Bellas Artes.

https://informepolitico.com.ar/las-reacciones-del-arco-politico-y-sindical-a-las-medidas-de-batakis/

El pan y el trabajo son el eje de la conversación pública en Argentina y la tensión distributiva está en su punto más alto desde la asunción del gobierno del Frente de Todos en diciembre de 2019.

La herencia recibida, la posterior pandemia y la reciente guerra en Europa, son factores que, todos coinciden, deben ser ponderados.

Pero lo que se le reclama al gobierno de Alberto y Cristina es algo que exceda el marco del diagnóstico. Se piden medidas concretas para la recomposición de los ingresos populares, tanto de los sectores formales como de aquellos trabajadores que están por fuera de los registros.

Para los primeros, la línea oficial bajada desde el ministerio de Trabajo con el albertista Claudio Moroni, fue sostener la idea de paritarias con aperturas acorde a la inflación. El resultado termina siendo que se negocia y se deja abierto para retomar, pero los acuerdos se extienden hasta entrado el año que viene y los aumentos se pagan en cuotas.

Un nivel de previsión que no se condice con la incertidumbre que genera el no saber qué va a ocurrir la semana que viene, cuando los precios aumentan al contado y sin plan de pagos.

Para los excluidos de la formalidad, los que no entran en la estadística y que desbordaron el pedido para acceder al IFE que en 2020 llegó a casi 10 millones de personas, las últimas repuestas fueron que no iba a haber nuevos ingresos a los planes, que por ahora no hay otro aumento más allá de los previstos en la movilidad previsional, del cuál dependen, y que se estaba trabajando en la normalización del envío de alimentos a los comedores populares.

Todas estas respuestas fueron las que salieron de Desarrollo Social desde hace meses y la reacción fue siempre la misma: movilización y amague de acampe. Un círculo del que no se sale, como un loop permanente del desencuentro socio-político.

Lo que viene

Durante la presidencia de Mauricio Macri hubo un día que pasó a la historia por la creatividad de las consignas, otra forma de ser pintura de época como el cuadro de De la Cárcova.

Fue en la Plaza de Mayo, cuando el atril de los oradores fue arrojado desde el escenario mientras abajo se cantaba «poné la fecha la PQTP», para un paro que se demoraba, contra las políticas de ajuste de Macri

No es seguro que se tenga presente esa fecha, pero el Consejo Directivo de la Confederación General de los Trabajadores (CGT), se convocó para mañana y aparecen en el horizonte próximos dos momentos.

El primero será el martes 26 de julio, cuando se cumplan 70 años de la muerte de Eva Perón y no se conoce si al recuerdo se le agregará un pliego de demandas.

Luego llegará agosto y muchos, por fuera de la cúpula de la CGT dicen ya no tanto por lo bajo, sino de manera pública, que es necesario movilizar por estos reclamos. La presión de las bases y el costo de la vida, están pudiendo más que el apoyo al Gobierno y el peligro de la eventual vuelta de Juntos por el Cambio.

Por el lado de la Central de los Trabajadores Argentinos (la Autónoma y la de los Trabajadores), están avanzando en asambleas y también tensan la cuerda de la protesta.

Los movimientos sociales, por su parte, tienen el perfil mucho más alto, acaso como reflejo de tratar de salir de la invisibilidad y salteando el debate sobre quién gestiona los planes.

En ese sentido, tanto las agrupaciones cercanas al FdT, como las nucleadas en Unidad Piquetera, acrecentaron el estado de alerta y movilización.

Este jueves 14 de julio será otra fecha de calles ocupadas y los calendarios se aceleran para confluir en el mismo punto.

Los que han transitado el espinel histórico de la movilización popular en Argentina, columna central de una historia que se ha construido en parte en las calles, saben que a la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, se puede entrar por Diagonal Sur, por Diagonal Norte o por Avenida de Mayo.

Pero todos los caminos, con el objetivo de las demandas de fondo a cuesta, siempre coinciden en un solo lugar: la Casa Rosada. Un edificio que Ernesto de la Cárcova no pintó, pero que siente el reclamo de pan y de trabajo.

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