Por Gonzalo Prado
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por estas horas se encuentra abocado a dos cuestiones: la inauguración de obras públicas en la Ciudad y en cuidar el armado, con acuerdos incluidos, del presidente Mauricio Macri.
Como si estos cuatro años de gestión luego de su victoria en el ballotage contra el diputado nacional, Martín Lousteau, no hubieran sucedido, Rodríguez Larreta volvió al lugar de centralidad dentro de Cambiemos que supo tener y que por diferentes motivos, principalmente desacuerdos con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, dejó de ocupar.
Rodríguez Larreta pasa el tiempo de cara a los comicios de 2019 no con la mente en quién será su rival en las generales porterñas, que por primera vez desde la autonomía de la Ciudad irán en simultaneo con las nacionales, sino en como podrá terminar de apuntalar la vigencia de Cambiemos en diferentes distritos y sobre todas las cosas en un objetivo que tiene su epicentro en la provincia de Buenos Aires: lograr controlar el líder del Frente Renovador, Sergio Massa.
Amigos cercanos desde hace más de 20 años, Rodríguez Larreta y Massa mantienen un diálogo cuasi diario. El alcalde porteño es uno de los tres interlocutores principales del espacio con el ex diputado nacional; los otros dos son el ministro de Interior, Obra Pública y Vivienda, Rogelio Frigerio, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; pero de los tres es el que más relación mantiene.
“Es el garante de todos los pactos y acuerdos con Sergio”, le dijo a IP uno de los hombres más cercanos a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. ¿Pero por qué la centralidad de Massa? Uno de los principales armadores de Cambiemos lo define de la siguiente forma: “La película del año se titula Endgame. Bueno eso le pasaría a Cambiemos si Massa juega con el kirchnerismo y se pone a recorrer la provincia”.
La continuidad de Cambiemos es vital para Rodríguez Larreta pero no porque necesita que Cambiemos siga en la Casa Rosada por cuestiones financieras y de asistencia, ya que el grueso de las obras públicas y transferencias adeudadas ya ocurrieron, sino por su proyecto presidencial.
Monzó quedó en responderle sobre si aceptará o no hacer el mismo trabajo que hizo en el interior del país para Macri entre 2011 y 2015. La Unión Cívica Radical (UCR) entendió que de apoyarlo desde ahora hasta el fin de 2023 se pueden asegurar algo que siempre sintieron propio: la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. El peronismo no kirchnerista también lo mira de reojo porque sabe que si se confluyen los planetas y se da una estrategia nacional será mejor recibidos que con Macri por el pasado justicialista del alcalde porteño.
Larreta y un guiño a la UCR: «Coincidimos en la apertura que plantean»
Sin mostrar sus cartas Rodríguez Larreta también apuesta al llamado “Plan V”. No es una novedad que la gobernadora bonaerense siempre se refiere a él como su “jefe del trabajo”. Cada decisión importante que tuvo que tomar, la mandataria la consultó antes con él. Incluso hay quienes especulan con que de ser ella la candidata a presidente el alcalde porteño podría impulsar a Lousteau como candidato a vicepresidente y así asegurarse la propia antes de tiempo.
En ese esquema, quienes conocen desde hace más de 12 años a Rodríguez Larreta remarcan que volvería a ser el articulador con el peronismo y hasta algunos más osados hablan de que, de centrarse en su campaña presidencial, podría incluso generar una cierta unificación del peronismo no K.
Mientras tanto el alcalde porteño se dio el lujo de tratar, y seguir con eso en agenda, un tema siempre polémico y que genera fricciones en su espacio: el juego. La semana pasada logró que la Legislatura porteña apruebe el juego online y antes de julio tendría que tener termina la decisión sobre el Casino Flotante, que en octubre vence su concesión.
Durante la cumbre del G-20 en la gala en el teatro Colón cuando ingresó junto a su esposa, la event planner Bárbara Diez, miró fijo a su jefa de Ceremonial y Protocolo, Mirta Maggiolo, y le dijo: “cuando yo sea presidente no quiero tanto movimiento”.