Desde Nueva York, el canciller argentino Jorge Faurie aseguró este martes que Argentina es un país que “contamina muy poco en comparación con el resto del mundo, menos del 0.7 de impacto en el calentamiento global”. La afirmación fue en respuesta los planteos de la joven sueca Greta Thunberg, quien durante la Cumbre de Acción Climática cuestionó a Brasil y Argentina por su “inacción” en relación con el cambio climático.
El canciller argentino, que se encuentra en Nueva York acompañando al presidente Mauricio Macri (quien expondrá en la Asamblea de las Naciones Unidas), aseguró que nuestro país ha tenido una actitud “proactiva” al respecto y sostuvo que posicionamiento nacional sobre el tema “tuvo que ver con una búsqueda de llevar el tema del reclamo de concientización sobre qué vamos a dejar a las generaciones futuras”. Y añadió: “Hemos aumentado las metas que tenemos que alcanzar, tenemos compromisos claros en términos de la agenda 20-30”.
“Todos tenemos que preocuparnos por conservar la casa común, el mundo, tenemos que adoptar medidas racionales, que discutirlas, y ver además el financiamiento para la implementación de estas medidas”, insistió Faurie.
Thunberg y otros dieciséis chicos de distintos países del mundo plantearon ayer en Unicef una denuncia contra Argentina, Brasil, Francia, Alemania y Turquía por no tomar medidas adecuadas respecto de eventos extremos y una suba promedio de la temperatura global. Al respecto también aseguraron que esta actitud de los Estados implicae un incumplimiento expreso de la Convención de Derechos del Niño. Países reconocidos como los más contaminantes del mundo (EEUU, China o India) no se incluyeron en la denuncia porque no adhirieron al “protocolo opcional” de Unicef que desde 2014 autoriza a los niños a presentar una queja ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU. Ahora el Comité debe investigar la denuncia y luego plantear recomendaciones a los Estados para modificar la situación.
Este lunes, en el inicio de la Cumbre de Acción Climática, Thunberg fue contundente en su mensaje a los líderes del mundo: “Los estamos mirando. No tendría que estar aquí, tendría que estar en el colegio al otro lado del océano. Me han robado mis sueños, mi esperanza con sus palabras vacías. De lo único que hablan es de dinero y nos cuentan historias sobre el crecimiento económico perpetuo. ¿Cómo se atreven?”.