Aníbal Fernández, ex intendente de Quilmes, ex ministro del Interior y ex jefe de Gabinete durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, eligió al candidato para su territorio y, a la vez, se postulará para un cargo en otra ciudad bonaerense.
“Yo no tengo que estar en Quilmes, porque soy el pasado. Uno tiene que fortalecerse en los que vienen atrás, como Matías y otros compañeros”, señaló el referente quilmeño y dirigente peronista, para brindar su apoyo a Matías Festucca, quien será el candidato a intendente en las elecciones PASO de agosto. Además, Aníbal confirmó su vocación de ser concejal de Pinamar.
En el acto realizado la semana pasada en un local de la calle Alsina, en Quilmes, Aníbal Fernández fue el principal orador: “No estamos dispuestos a ceder nada de lo que hemos logrado y conquistado. Tenemos pasos que vamos a cumplir a rajatablas, con Alberto Fernández y Cristina en la Nación, con Kicillof y Verónica Magario en la provincia, y yo entendí que quien cumplía las condiciones en Quilmes, y es lo que vamos a empujar nosotros, es Matías Festucca”.
Si bien no es una sorpresa, llama la atención que el ex intendente se haya inclinado finalmente por Festucca, pues vale recordar que quien también se candidatea para la intendencia de esa localidad del sur del Gran Buenos Aires es Mayra Mendoza, dirigente de La Cámpora.
No obstante, si no hay acuerdo y hay internas, la confrontación se dará dentro de la más amplia participación democrática, como también lo señaló Aníbal: “Tengo muy claro lo que está necesitando Quilmes”, dijo y le pidió a la militancia que “no confrontemos (con otros peronistas); si no nos ponemos de acuerdo vamos a competir (en las PASO), pero que sea con altura, porque creemos que tenemos todo para ganar. Pero si no fuera así, nos vamos a sumar a quien le toque (ganar la interna), porque es el tiempo de privilegiar a quien lo está pasando mal por sobre todas las cosas”, concluyó.
Más allá de las internas políticas, que cada protagonista tendrá muy claro por qué ocurre de ese modo, es importante señalar el incipiente cambio generacional que se viene dando en el kirchnerismo y aun dentro del peronismo. Hay dirigente de La Campora gobernando algunas ciudades y se candidatean para gestionar otras, como Quilmes; la agrupación fundada por Máximo Kirchner, mimada siempre por Cristina Fernández, sale del Parlamento para incursionar en la gestión pública.
Salvando las distancias, el paso al costado de Fernández en Quilmes, de Cristina en La Nación, de Gioja en San Juan, etcétera, da una idea de hasta qué punto el peronismo, hoy principal partido de la oposición, está jugado en el recambio para llegar más limpiamente al electorado.
Este tipo de recambios no se dan de manera abrupta ni de un momento para otro; pero es de esperar que ocurra y, de volver al poder el agrupamiento que hoy conforma la oposición, todos estos jóvenes que hoy son candidatos –pero que se han probado en importantes cargos de la gestión, como Axel Kicillof– le impondrán una impronta quizás diferente de la que tuvo el kirchnerismo cuando le tocó gobernar.