Desde la Federación de Expendedores de Combustibles del Centro de la República (FECAC) estimaron que en julio, cuando se termine el acuerdo realizado por el ministro de Energía, Juan José Aranguren y las petroleras; los combustibles subirían un 10%.
«Es imposible que se rompa. Si lo rompen, el Gobierno tranquilamente podría volver a regular los combustibles y se acabó todo. Van a respetarlo y el 5 de julio habrá un aumento gradual, de alrededor de 10%. No será un incremento importante automático», afirmó a Ámbito Gabriel Bornoroni, prosecretario de FECAC, sobre la posibilidad de que no se respete el acuerdo y se adelante el acuerdo.
Desde la celebración del mismo, cuando Aranguren intervino el mercado que había desregulado unos meses antes, el dólar subió cerca del 20%y el barril casi el 10%, cruzando la barrera de los 80 dólares; mientras que bioetanol se encareció 8,4% promedio.
La combinación de ambos, según calculan, implicaría un atraso del 40%, por lo cual las estaciones de servicio, de mantenerse la desregulación promovida por Aranguren para “bajar los precios”, tendrían que tener el litro de super cerca de los 35 pesos.
A su vez, un informe de la consultora Economic Trends, consideró que «el precio de la nafta premium, cuyo valor teórico se mueve al ritmo del precio internacional del petróleo y de la cotización del dólar, y cuyos impuestos internos (Combustibles Líquidos y Dióxido de Carbono), podría superar, de mantenerse los actuales niveles de inflación, cerca de $ 49 por litro en diciembre de 2018.