Fractura expuesta en la CGT

La CGT vive días cargados de internas, con sectores con posturas irreconciliables y fuertes críticas al triuvirato que conduce la central de los trabajadores. Si bien Hugo Moyano y Luis Barrionuevo intentaron bajar el tono a las discusiones en una reunión organizada por Gerardo Martínez (de la Uocra), que apuesta a la continuidad de Daer, Schmid y Acuña, dicho cónclave que se realizó el pasado lunes contó con llamativas ausencias.

Uno de los triunviros, Héctor Daer, el jefe de Comercio Armando Cavalieri (ambos representantes del sector de Los Gordos), el «independiente» Lingeri y el líder de la UOM Antonio Caló no se hicieron presentes, disconformes con el rol que cumple la familia Moyano. Un rol que, admiten, condiciona la relación de la CGT con el Gobierno.

De hecho, Pablo Moyano, referente de camioneros, siempre ha mostrado críticas y acompañó innumerables movilizaciones en contra de las políticas de la Casa Rosada. Su heemano, el diputado del Frente Renovador, Facundo, también fustigó al Gobierno. Para Omar Lingeri, el líder de Obras Sanitarias (un gremio que depende de la administración de Macri a través de Aysa), Facundo es «una vedette a la que la prensa le da manija».

Sergio Palazzo, presidente de la Asociación Bancaria, graficó en este marco que “ya está dividida la CGT, está claro, porque hoy en los hechos no hay unidad» y expresó su disgusto por el papel que realizó la central obrera cuando el Congreso trató la reforma previsional: «La CGT expresa su rechazo total a cualquier forma de cambio de la liquidación de haberes jubilatorios que trajera consecuencias negativas”, destacó, a la vez que sostuvo que “si tenés esa posición, ese día, mínimo, tenés que estar en la calle, y fue un paro sin movilización”.

De todas maneras, pese al clima que reina en la central de empleados más importante del país, la reunión del lunes (que contó con la participación de Moyano, Barrionuevo, Carlos Schmid y Carlos Acuña; el «independiente» Andrés Rodríguez de UPCN y los representantes de gremios del transporte Omar Maturano y Roberto Fernández) fue útil para mantener a la actual conducción hasta mediados de 2018 y evitar una interna aún más caliente.

En un comienzo de 2018 cargado de discusiones de acuerdos paritarios y un Ejecutivo que intentará sancionar la reforma laboral (fuentes del ministerio de Trabajo expresaron que marzo será un mes clave), no es conveniente para la CGT tener elecciones de autoridades.

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