Esta tarde, el ministro de Economía y candidato Sergio Massa se reunió con dirigentes gremiales y se enviará al Congreso un proyecto con cambios en el impuesto a las Ganancias. El objetivo es que la gran mayoría de los trabajadores en relación de dependencia dejen de pagar por ese tributo.
A partir del 1 de octubre próximo el piso del Impuesto a las Ganancias subirá hasta 1.770.000 pesos mensuales, lo que eximirá del pago a unos 800.000 contribuyentes y dejará al margen de la carga al 90 por ciento de quienes actualmente lo tributan.
Massa hizo el anuncio en la Plaza de Mayo tras un encuentro que mantuvo en el Palacio de Hacienda con los principales dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) y de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y a autoridades de la Cámara de Diputados, donde se precisó que el piso será equivalente a 15 Salarios Mínimos Vitales y Móviles (SMVM) mensuales, actualmente en $118.000.
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«Para mí, el salario no es ganancia. Es remuneración, el pago por el trabajo y esfuerzo que hace cada trabajador. Tenemos que terminar con esta locura de que un trabajador no quiera hacer horas extras para no perderla en el impuesto», aseguró Massa.
La propuesta para que dejen de pagar el impuesto a las ganancias cuarta categoría los trabajadores y jubilados requiere de una ley, ya que además de ser materia tributaria es un impuesto de ejercicio “anual”, por lo que debería comenzar a tener efectos a partir del 1º de enero de 2024.
Sin embargo, el Gobierno plantea un esquema “puente” con similares beneficios a partir de las remuneraciones de octubre de este año.
«Estamos tratando de marcar el sendero claro de que mi presidencia va a estar marcada por la recuperación del salario y del ingreso en al Argentina. Por eso no nos quedamos ahí, porque creemos que hay que predicar con el ejemplo», sostuvo Massa, al explicar por qué la decisión de subir por decreto el mínimo no imponible.
Según cálculos del ministerio de Economía, el esfuerzo fiscal de esta medida implicaría dejar de recaudar cerca de $ 1 billón al año, que esperan que se vuelque al consumo y redunden en una mayor actividad económica, ante la mejora en el poder adquisitivo de los trabajadores alcanzados.