El presidente electo, Alberto Fernández, participó esta mañana de la homilía ofrecida por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, y la misa conducida por el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, que se realizó frente a la Basílica de Luján y que contó con la participación de Mauricio Macri. Un gesto antigrieta a días del traspaso de mando.
Ambos dirigentes se saludaron de manera cordial y estuvieron acompañados por sus parejas, Juliana Awada y Fabiola Yañez. Escucharon atentamente la homilía predicada por el arzobispo de Mercedes-Luján, Eduardo Scheinig, quien agradeció a ambos «presidentes» por el encuentro.
De la ceremonia participaron también varios dirigentes que acompañarán a Fernández en el gobierno: Santiago Cafiero, Felipe Solá, Marcela Losardo, Daniel Arroyo, Gustavo Béliz, Juan Cabandié, Gabriel Katopodis y Nicolás Trotta, entre otros. Además, participó el ex candidato presidencial Roberto Lavagna. A su vez, dieron el presente funcionarios del actual gobierno, como el jefe de Gabinete, Marcos Peña; y el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.
No asistieron, pese a la invitación, Cristina Kirchner, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, ni su sucesor, Axel Kicillof, como tampoco el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
«No somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros de que este gesto que estamos realizando juntos, habla por sí mismo, y deseamos que en estos días históricos y con la ayuda de lo Alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz», sostuvo Scheinig.
Asimismo, en consonancia con uno de los objetivos del encuentro, el religioso destacó: «Ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria. La Patria somos todos. La comunión entre nosotros no es una cuestión estratégica, hace a la esencia de lo que somos en el origen y a lo que podemos ser en el destino común».
» La unidad es un don y es también una tarea», agregó. E insistió en que «es una tarea que nos compromete a todos, porque la unidad es muy frágil y la rompemos con facilidad». «La unión de un pueblo es una tarea, una lucha que comienza en el corazón de cada uno. Allí debemos ser capaces de vencer egoísmos profundos, vanidades, narcisismos, maldades y hasta la propia mentira que nos fabricamos para vender una imagen que no soy yo», añadió en otro pasaje de su alocución.
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