Guzmán anticipó mejora de la oferta a los bonistas, pero aclaró que será la última

Este jueves el ministro de Economía Martín Guzmán afirmó que Argentina no está en condiciones de pagar a los acreedores privados ni al FMI, por lo que buscará interrumpir pagos de capital durante los próximos tres años. En ese sentido, también anticipó a los bonistas que la próxima oferta que presentará el país será la última, ya que “no habrá un número mayor del que planeamos ofrecer en los próximos días o semanas”.

En entrevista con un diario económico brasileño, Guzmán explicó: “Hicimos una propuesta este año y estamos trabajando para mejorarla. Lo esencial es que el acuerdo que se busca debe respetar los preceptos de sustentabilidad, debe aceptar que la Argentina tiene compromisos que puede cumplir. En lo que hemos estado trabajando es en normalizar los tipos de interés. Argentina propone una reducción muy modesta de capital, y lo que propone es modificar las tasas de interés, que hoy, en dólares, están alrededor del 7%. La idea es bajarlos a un nivel sostenible para nosotros”.

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Pero aclaró, como un claro mensaje a los bonistas: “Primero, cualquiera que sea el acuerdo, debe ser sostenible. Esa premisa no es negociable. En cuanto a la enmienda que se hará a la oferta existente… no habrá un número mayor del que planeamos ofrecer en los próximos días o semanas”.

En cuanto a la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sostuvo que Argentina no está en condiciones de enfrentar los pagos en el esquema actual, por lo que será necesario evitar el pago de vencimientos de capital durante los próximos tres años. “Tendremos que negociar un nuevo programa, simplemente porque Argentina no tiene capacidad de pago con los acreedores privados, ni con el FMI”, detalló.

“Argentina tiene una importante carga de vencimientos de capital, dentro de los 45.000 millones de dólares de vencimientos del actual programa del FMI, entre 2021 y 2023. Cuando la Argentina llegó a un acuerdo con el FMI en 2018, la premisa subyacente de ese acuerdo era que la entrada del Fondo en escena generaría un choque de confianza que reduciría el costo del crédito extranjero, y entonces la Argentina podría recuperar el acceso a los mercados internacionales y pagar al FMI. Esto no sucedió”, explicó el titular del Palacio de Hacienda.

En este sentido, recordó que la situación financiera del país empeoró notablemente desde el momento en que se suscribió el acuerdo con el Fondo: “Desde 2018 hasta hoy la situación ha empeorado. La Argentina tuvo dos crisis de divisas en 2018 y una tercera en agosto de 2019. El PIB se redujo aún más, hubo una combinación de políticas fiscales y monetarias contractivas en el contexto de la recesión. La política fiscal más contractiva, en lugar de generar más confianza, provocó una mayor caída de la actividad económica. Y la política monetaria contractiva, en lugar de estabilizar los precios, generó un aumento muy grande de los tipos de interés. La tasa efectiva de política monetaria anual alcanzó más del 80%, lo que terminó por exacerbar las presiones inflacionarias, ya que alimentó las expectativas de crecimiento de la oferta monetaria. Y la alta tasa de interés causó la destrucción de las pequeñas y medianas empresas que no pudieron sobrevivir a la caída de la demanda agregada y a las altas tasas de interés. Cambiamos eso”.

Por último, anticipó que en caso de un nuevo acuerdo con el organismo de crédito, “las premisas serán diferentes”: “No se trata sólo de una cuestión de financiación, sino del esquema de política macroeconómica. Lo que buscamos es no tener que hacer ningún pago de capital al FMI durante los próximos tres años, simplemente porque Argentina no tiene la capacidad de hacer pagos con acreedores privados, ni con el FMI”.

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