Finalmente el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la ciudad de Buenos Aires habilitó a la lista Progresistas a competir en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). El espacio está integrado por el partido GEN de Margarita Stolbizer, un pequeño sector del radicalismo, el Partido Socialista Auténtico y el sindicalista Luis Barrionuevo.
La lista había sido anulada por la Junta Electoral del frente Consenso Federal por una serie de problemas formales tales como falta de avales y errores en la carga de datos, ante lo que los armadores apelaron la decisión llevando el caso a la Justicia Electoral. El viernes la jueza con competencia electoral María Romilda Servini había habilitado a la lista de Progresistas para competir en las categorías de diputados y senadores nacionales de la Ciudad de Buenos Aires y la noche de este lunes el TSJ los autorizó a disputar las categorías de jefe de gobierno y legisladores porteños.
La lista completa de Lavagna que irá a las PASO contra la de Barrionuevo-Stolbizer
Ahora el otro sector de Consenso Federal (el frente conformado por Consenso 19 y las fuerzas del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey) podrían apelar la decisión de Servini, tratando de llevar el caso a la Cámara Electoral.
Pero por el momento, apareció una lista que le competirá a la apadrinada por el ex ministro de Economía y precandidato presidencial Roberto Lavagna, que lleva como postulante a Jefe de Gobierno al economista Matías Tombolini, a Marco Lavagna como primer candidato a diputado nacional y a Ramiro Marra como primer senador. La lista de Stolbizer y Barrionuevo que le disputará la interna propone al dirigente radical Miguel Ángel Ponce como candidato a Jefe de gobierno, a Carlos Campolongo como primer diputado y a Julio Bárbaro como primer senador.
Antes del fallo judicial que convalidó su participación, desde Progresistas habían denunciado el intento de “proscripción” por parte del lavagnismo a través de un comunicado de prensa: “La verdadera gravedad es plantear un espacio superador de la decadencia y atraso de los últimos trece años, pero, al mismo tiempo, proscribir las ideas y a los representantes del progresismo. Querer acompañar a Roberto Lavagna es aceptar otras miradas, no convalidar nuevas formas de nepotismo y amiguismo”.