Hernán Reyes: “No es justo que la gente tenga que ir al sistema judicial para hacer valer derechos básicos”

Por Gabriel Zorrilla

El legislador porteño habló con Informe Político sobre la denuncia que está llevando adelante contra la cartelización de las prepagas: “Lo que más me impacta es que sepan que un 30% se va a caer”.

El abogado y Miembro de la Mesa Nacional de la Coalición Cívica ARI, habló sobre el apoyo que recibieron en este tiempo. “Es un contexto que solamente lo entienden los que lo padecen”, destacó Hernán Reyes en una entrevista exclusiva para Informe Político.

– ¿Cuál es la actualidad de la denuncia realizada por la cartelización de las obras sociales?

– La última novedad es que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia nos citó a ratificar la denuncia. Nosotros la hemos ratificado el día martes y ya se inicia formalmente el proceso interno de investigación, al que seguiremos de cerca.

Se supone que en los próximos días la CNDC debería estar notificando a todos los denunciados para que den algún tipo de explicación de la conducta que realizaron. Una vez que ello suceda, si las explicaciones no son suficientes -lo que no debería ser porque es un caso demasiado claro y explícito-, se debe abrir el sumario e iniciar formalmente el proceso judicial que prevé la Ley 27.442. Las prepagas, la Unión Argentina de Salud y su presidente, deberán defenderse de una acusación realmente sería y deberán hacerlo dejando explícitos los cambios conductuales a futuro. De lo contrario, la multa será realmente dura.

Quién es el diputado del gremialismo que votó a favor de la ley Ómnibus

– ¿Cuál es el tipo de marco normativo que hace falta al no existir más el que estaba?

El que estaba no funcionaba. Era una ficción, una bomba por explotar. Lo saben todos pero los que más lo saben son los profesionales de la salud y los sanatorios. A ellos se les hizo caer todo el peso de un sistema ineficiente y mal pensado.

La verdad es que en Argentina tenemos tres sistemas que no son necesariamente complementarios y que dejan en abandono a muchas personas. Tenemos el sistema público que de alguna forma y con mucho esfuerzo, hace lo imposible por sostener a los que no tienen nada. Y digo esfuerzo porque los médicos y profesionales se sacrifican mucho para mantener el sistema en funcionamiento. Por otro lado, tenemos el sistema privado que tiene dos subsistemas. Tenemos a las obras sociales, originalmente sindicales y organizadas o administradas por los sindicatos oficiales. Este sistema se financia con la retención de los salarios formales en las famosas contribuciones y aportes laborales.  Lo curioso de este sistema es que haces aportes a un régimen solidario toda la vida y al momento de la jubilación, cuando es más probable que los costos de sostener al paciente se eleven, aparece el PAMI. Es decir que aparece el Estado a hacerse cargo. Este sistema es un auténtico fracaso y vuelve ineficiente a todo el sistema, cargando mucho sobre el sector público y sobre los usuarios que pagan por un servicio que, muchos, jamás usaron.

Finalmente, las prepagas. El sistema de pago de salud por adelantado. Algo que solamente puede explicarse por el fracaso del sistema en general. La prepaga es un sistema por el que un usuario paga un adicional mensual para permitir acceder a prestaciones de salud de mejor calidad al que ofrecen las obras sociales. También es el lugar para los que quedaban afuera del sistema atado al trabajo: empresarios y, en cierta medida, autónomos que la prefieren a la del sistema del monotributo. El problema es que la clase media fue migrando a este sistema para garantizar una prestación que no esté atada a los cambios de la situación laboral y/o las pésimas condiciones de muchas obras sociales. Ahora esa gente está atrapada porque no existe libertad real para moverse de una a otra, ya sea por la aparición de enfermedades o por el mero paso del tiempo al que conocemos como vejez. Las personas mayores y enfermos, tienen que pagar entre cuatro y seis veces más solamente por cambiar de empresa. Ahí no hay libertad, hay un mercado cautivo. Y cuando se vuelve impagable, devuelta vuelve el Estado con el PAMI. La pregunta que haces se responde por un problema sistémico que tiene que cambiar. Pero mientras tanto hay personas, no números. Ellos necesitan que haya un sistema en la transición. Para ello nosotros identificamos la necesidad de mantener la portabilidad de los tratamientos en curso. Estas son prestaciones aprobadas y pagadas como la entrega de medicación periódica y/o la autorización de ciertas operaciones. Es ilógico que todo eso agrave las barreras de entrada y salida de los usuarios.

Lo mismo la situación del incremento de la cuota por enfermedad o vejez. Debe haber un medio eficiente para compensar la aceptación de una persona en estás condiciones, es decir, sumar algo de solidaridad al sistema. Sino no hay usuarios libres. Finalmente, la situación de la vejez. La carga sobre el PAMI es injusta para todos. Hay un componente de seguro que no está bien previsto en el sistema actual.

– De perder el 30% de clientes la medicina prepaga, ¿Cuál es el sector que se verá más perjudicado? Viendo que más personas se volcaran a la salud pública o que algunas prepagas ofrecieron como solución que el  asociado se baje de plan.

– No que nosotros sepamos. Aparte, el marco regulatorio actual tampoco prevé nada al respecto. Son años de abandono.

A mí lo que más me impacta es que sepan que un 30% se va a caer. Que ellos mismos hagan en conjunto esa previsión y asuman que lo pueden hacer. De vuelta, son personas y no números. Ese es el corazón del cartel. Es lo que más los expone en lo que están haciendo. Lo paradójico es que se reparten la pérdida de mercado. Es un cartel curioso pero que se explica en una dinámica corporativa de Argentina donde hay poca cultura de la competencia.

– ¿Recibieron algún otro tipo de apoyo en este tiempo?

– De todo tipo. Hay mucha expectativa. Lo que te voy a decir es que es muy conmovedor, muchas personas están padeciendo enfermedades agudas o crónicas y ahora están con demasiada incertidumbre. Tienen miedo y quieren que el sistema no los abandone. Vamos a estar cerca de ellos porque es una situación muy difícil. Es un contexto que solamente lo entienden los que lo padecen. Leo mucho en redes a gente que no la ve, que no pueden empatizar con todo ese miedo que sufre el enfermo.

– El apartado que se refiere a las reformas laborales está avanzando en materia judicial. ¿Cree que esto dejará un precedente para esta denuncia que están llevando ustedes adelante? ¿Están yendo en paralelo?

– Sabemos que hay varias causas en curso. Especialmente amparos que intentan cuidar a los usuarios. Nosotros no estamos metidos en eso porque ahí participan los intereses individuales de cada uno de los usuarios con sus propios abogados. Seguramente ya llegarán los casos colectivos y ahí haremos un seguimiento. Esta denuncia va en paralelo y apunta a castigar el cartel, evitar que vuelva a ocurrir y que se cambie el marco regulatorio. No es justo que la gente tenga que ir al sistema judicial para hacer valer derechos tan básicos como la salud.

Esperamos tener éxito y mejorar el sistema para todos. Incluidos los profesionales de la salud que la vienen pasando muy mal con este modelo.

 

Scroll al inicio