Finalizados los festejos del domingo, en el equipo del candidato presidencial ya delinean las cuatro semanas de campaña con vistas a la segunda vuelta electoral. Centralidad en Massa, verticalidad en la tropa propia, convocatoria a otros sectores y mucha «humildad», las claves en la estrategia para la definición final del 19 de noviembre.
La campaña para el balotaje que definirá al próximo presidente de la nación ya comenzó. Con el discurso del domingo por la noche, en el equipo de Unión por la Patria dieron el primer mensaje desde la disposición del candidato en el escenario. En absoluta soledad y un atril, Sergio Massa dio por terminada la grieta y pidió la unidad nacional.
Con la coronación de Kicillof en PBA y el ingreso de diputados y senadores al Congreso Nacional, el único candidato en competencia cerró la noche con una alocución que puso foco en la «unidad nacional» y la familia. Llamamiento incluido a los radicales, los votantes de Schiaretti, Bregman y los que lo hicieron en blanco, Massa bregó por la «unión de los argentinos» y brindó un discurso aperturista.
Ayer, en el marco de una conferencia de prensa que el candidato dio a periodistas de medios extranjeros en el ministerio de Economía, Massa volvió a insistir con el tema. Después de decir que iba a convocar «a los mejores» de cada espacio político, argumentó que eso será necesario para construir políticas de Estado como el orden fiscal, el cuidado de las reservas, una política de tratamiento de la deuda, políticas federales, educativas, de acceso a la vivienda, de cuidado de los sectores vulnerables, como jubilados y personas con discapacidad, y la modernización del mercado de trabajo.
En el PRO y la UCR ya hacen autocrítica y no se descarta la fractura
Con este panorama, desde el equipo de campaña del candidato afirman que no hay lugar para ningún tipo de discurso sectario. «Tenemos mucho para sumar todavía. No hay techo. En cambio Milei tiene un piso alto pero ya vimos su techo», sostienen. El libertario sumó apenas 500 mil votos desde las PASO hasta el 22 de octubre, mientras que Massa obtuvo cuatro millones y medio de sufragios más que en las primarias.
Asimismo, anticipan que no habrá anuncio de gabinete sino la voluntad de sumar el apoyo de distintos sectores por fuera de la fuerza. «La etapa que viene no es vinculada solo al peronismo, vamos a un gobierno de unidad nacional. Voy a convocar a los mejores sin importar su procedencia», expresó Massa.
La estrategia que le permitió a Massa conseguir el primer lugar en las generales se profundizará en las próximas semanas, a través de la organización de la disyuntiva que irá al balotaje, contraponiendo al máximo las diferentes ofertas: «Caos versus orden», sintetizan desde el equipo de campaña. Otros se animan a subir más el tono: «Democracia versus salto al vacío», arriesgan.
Con este panorama, al ser el único candidato en carrera, toda la estrategia se centrará sobre figura de Massa. Axel Kicillof, reelecto gobernador, señaló de todos modos que su campaña aún no finalizó: «Termina el 19 de noviembre, con Sergio presidente», adelantó en el búnker. El ganador de la provincia intensificará la búsqueda de votantes para el balotaje en todos los distritos, a la espera de la devolución de favores de los jefes comunales de Unión por la Patria que lograron el triunfo de la mano del gobernador reelecto y el tigrense.
De esta manera, con el cambio de clima tras la elección del domingo, desde UxP también confían en que Milei inicie una serie de tropiezos a nivel político y discursivo y que el llamamiento a Juntos por el Cambio a reducir la agresiones no resulte verosímil en la sociedad. «No alcanza con discursos vacíos, tenés que sonar creíble, y Milei no construyó la imagen de alguien que llame al consenso, Massa sí», sostiene un importante consultor cercano al oficialismo.