Joe Biden habla de una «invasión rusa» y Vladimir Putin solicitó que Ucrania deje la OTAN

El presidente de EE.UU. dijo que si Rusia «va más allá con esta invasión, iremos más allá con las sanciones». Su colega ruso señaló que una Ucrania «armada hasta los dientes» y «antirusa» es «inaceptable».

Joe Biden leyó un comunicado en la Casa Blanca, tras la decisión de Rusia de reconocer la independencia de dos provincias separatistas . El presidente de Estados Unidos denunció «el comienzo de una invasión rusa de Ucrania» y señaló que Washington seguirá suministrando armas «defensivas» a Kiev, mientras que su par ruso, Vladimir Putin, consideró que la «mejor solución» para resolver la crisis sería que el Gobierno ucraniano renunciase a la OTAN y se «desmilitarice».

«Putin reconoció dos regiones de Ucrania como estados independientes. Esto es el comienzo de una invasión rusa», manifestó el mandatario estadounidense al reaccionar al anuncio realizado el lunes por el Kremlin sobre las dos provincias separatistas y rusoparlantes del este de Ucrania, Donetsk y Lugansk, en conflicto con Kiev desde 2014.

Biden dio a conocer «los primeros tramos» de sanciones contra dos grandes instituciones financieras rusas, la deuda soberana, las élites del país y sus familias, pero también anunció que Washington brindará mayor apoyo militar a Kiev y reforzará a sus aliados del Báltico.

“No tenemos intención de luchar contra Rusia. Sin embargo, queremos enviar un mensaje inequívoco: que Estados Unidos, junto con nuestros aliados, defenderá cada centímetro del territorio de la OTAN», subrayó el mandatario demócrata, que calificó de «extremas» las demandas de Moscú en torno a la crisis en la exnación soviética.

Biden reiteró que Moscú tiene más de 150.000 soldados en la frontera con Ucrania y que cree que intentará «avanzar con un ataque masivo», pero se mostró proclive a solucionar el conflicto por la vía diplomática y evitar así el «peor de los escenarios».

En una conferencia de prensa posterior al mensaje de Biden, un funcionario de la Casa Blanca aseguró que «ninguna institución financiera rusa está a salvo. Si esta invasión continúa, estamos listos para presionar un botón para tomar más medidas contra las instituciones financieras rusas más grandes, incluidas Sberbank y VTB, que en conjunto poseen casi 750.000 millones de dólares en activos o más de la mitad de los total en Rusia en su conjunto».

El Departamento del Tesoro confirmó en un comunicado que apunta a los bancos rusos Vnesheconombank (VEB) y al Promsvyazbank Public Joint Stock Company (PSB), así como a 42 de sus filiales.

Este martes un soldado ucraniano murió y otros seis resultaron heridos en bombardeos separatistas rusoparlantes, según indicó el Ejército ucraniano.

Mientras, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, canceló porque “no tiene ningún sentido” la reunión que iba a tener el jueves con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y la vocera de la Casa Blanca afirmó que “no está en los planes” una cumbre Biden-Vladimir Putin.

Blinken igualmente dejó en claro que sigue “comprometido con la diplomacia si Rusia está preparada para dar pasos demostrables que proporcionen a la comunidad internacional algún grado de confianza de que se toma en serio la desescalada y la búsqueda de una solución”.

En una conferencia que compartió con el canciller ucraniano, Dmitri Kuleba, Blinken estimó que no le ve “ningún sentido” a una conversación con Lavrov.

“La semana pasada acepté reunirme con el ministro de Asuntos Exteriores ruso el 24 de febrero para hablar de las respectivas preocupaciones de nuestros países sobre la seguridad europea, pero sólo si Rusia no invadía Ucrania. Ahora que vemos que la invasión está empezando y que Rusia ha dejado claro su rechazo total a la diplomacia, no tiene sentido seguir adelante con esa reunión en este momento», afirmó.

Kuleba también se llevó la palabra del secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, quien le prometió “seguir trabajando” con Kiev “para intentar buscar una manera de evitar el conflicto».

La visión de Moscú

El lunes, Vladimir Putin reconoció la independencia de las dos regiones separatistas de Ucrania y ordenó horas después la entrada de las tropas rusas en esos territorios en el marco de una «misión de mantenimiento de la paz».

Esta decisión fue autorizada este martes por el Senado ruso y disparó aún más las altísimas tensiones con Occidente, que desde fines del año pasado teme una invasión a Ucrania ante la elevada presencia de tropas rusas en la frontera con ese país europeo.

El Kremlin rechazó en varias ocasiones estas acusaciones, denunció actividades hostiles de la OTAN cerca de su territorio y reclamó garantías para que no siga expandiéndose hacia sus fronteras. Además, pidió una «desmilitarización» de Ucrania, al alegar que recibe armas de sus aliados occidentales, y que reconozca la soberanía rusa sobre la península de Crimea, que Moscú se anexionó en 2014.

Horas antes, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, admitió que se planteaba romper las relaciones diplomáticas con Rusia en respuesta al reconocimiento por parte de Moscú de las dos regiones separatistas del este del país, y llamó a consultas a su encargado de negocios en la capital rusa.

El reconocimiento de las dos regiones separatistas por el Kremlin llevó, asimismo, a la Unión Europea (UE) a aprobar por unanimidad un primer «paquete de sanciones» contra Rusia, todos sus diputados y 276 personas y entidades que, según el bloque, ayudaron a “socavar o amenazar la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania».

El Reino Unido anunció sanciones económicas contra cinco bancos y tres empresarios rusos, mientras que Alemania anunció que no avanzará con la certificación de Nord Stream 2, el gasoducto que iba a suministrar gas ruso a la principal potencia económica europea.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió que Rusia seguía realizando preparativos militares para lanzar un ataque a «gran escala» contra Ucrania y anticipó que existe «un riesgo real» de un conflicto abierto.

No obstante, consideró que «aún es posible» que Moscú «cambie de orientación» e interrumpa su «acumulación de fuerzas militares», al hablar ante la prensa en Bruselas, tras una sesión extraordinaria del Consejo OTAN-Ucrania, que reúne a los aliados de Kiev.

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