Cuando parecía que se alejaba la posibilidad de un choque armado, en las últimas horas se agravó el enfrentamiento entre ambas potencias. Desde Rusia, el portavoz presidencia Dmitri Peskov, expresó que las palabras del presidente estadounidense, acerca de los planes del Kremlin de invadir Ucrania agravan la situación.
El funcionario ruso subrayó que “lamentablemente, tales declaraciones continúan escalando las tensiones”. Fue la respuesta a lo que Biden señaló: que la Casa Blanca cuenta con “todos los indicios” de que Rusia está preparada para atacar a Ucrania “en los próximos días”.
Joe Biden y Vladimir Putin, una llamada que aportó poco a una tensión creciente
El mandatario de Estados Unidos consideró muy alto el riesgo de una guerra, pero dijo que existe la posibilidad de alcanzar una solución diplomática a la crisis.
Según publicó el diario Político, de Estados Unidos, habría que estar muy atentos “después del 20 de febrero”, refiriéndose a la posible fecha del supuesto ataque de Moscú a la nación vecina. Ese medio de comunicación fue el mismo que publicó hace unos días, citando fuentes de alto nivel, que Rusia invadiría Ucrania el 16 de febrero.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, calificó de terrorismo informativo el despliegue de información de Occidente sobre la “guerra fantasma” de Moscú a la nación vecina.
En conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, Lavrov instó a Washington a parar la campaña de propaganda sobre la supuesta agresión contra Ucrania, la cual, dijo, persigue objetivos provocativos.
El portavoz presidencial ruso consideró esa estrategia como un aumento vacío e infundado de la tensión y enfatizó que Rusia no representa una amenaza para nadie. Asimismo, llamó la atención sobre la posibilidad de que utilizando como argumento el presumible ataque se produzcan provocaciones para justificar esas palabras.
Según el jefe de la oficina de prensa del Kremlin, los intentos de resolver la crisis en el sudeste de Ucrania por la fuerza tendrán consecuencias graves.
Al mismo tiempo, el Departamento de Estado norteamericano confirmaba informaciones de la agencia de noticias rusa Ria Novosti acerca de que Moscú había expulsado «al número dos» de la embajada de Estados Unidos, Bart Gorman, de manera «infundada».
Estados Unidos encabeza las acusaciones de Occidente acerca de que Rusia tiene 150.000 soldados cerca de la frontera con Ucrania y planea invadirla, mientras Moscú reclama que se presione al Gobierno ucraniano para que implemente los acuerdos de 2015, mediados por Alemania y Francia, para pacificar la zona del conflicto con las milicias rusoparlantes.
Más de 14.000 personas han muerto en combates entre el Ejército ucraniano y las milicias, que controlan dos provincias, Lugansk y Donetsk, en esa región de Ucrania conocida como Donbass, donde se habla ruso.
Las milicias se alzaron en armas en rechazo al derrocamiento del anterior Gobierno ucraniano por una ola de protestas en 2014 y su reemplazo por el actual, que es antirruso.