Los médicos forenses de la Policía de Río Negro determinaron, según fuentes de la investigación, que Rafael Nahuel fue víctima de un disparo ascendente en un glúteo, que alcanzó a afectar sus órganos vitales, y que el disparo provino de una pistola calibre 9 mm.
El resultado de la necropsia descarta de esta manera que Nahuel hubiera sido víctima de «fuego amigo», a raíz del tiroteo que habrían comenzado otros miembros de su grupo mapuche con armas calibre 22 y 380, según los testimonios de los ocho miembros del grupo Albatros apostados en el lugar por orden del juez federal Gustavo Villanueva.
Por lo pronto, el magistrado Villanueva, a cargo de todos los procedimientos desde el desalojo de la comunidad mapuche del jueves, ordenó el mismo sábado el secuestro de las armas de todos los efectivos que participaron del operativo, e hizo lo propio con teléfonos celulares y todos sus dispositivos móviles de comunicación.