Dos intendentes PRO del conurbano están lidiando con un conflicto en la recolección de basura. Uno es Martiniano Molina, de Quilmes, quien según ATE echó a 20 trabajadores, entre los cuales se encontraban 6 delegados gremiales, de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU).
Por este motivo, los empleados municipales decidieron cortar la Avenida Calchaquí e interrumpir el servicio de recolección de residuos. El sitio La Política Online da cuenta que el corte se mantendrá hasta que los secretarios gremiales se reúnan con las autoridades e incorporen a los hombres que fueron despedidos.
El otro jefe comunal en problemas con este tema es Jorge Nedela, de Berisso. ¿El motivo? Nedela cerró por decreto la negociación que estableció un aumento salarial del 10 por ciento para los trabajadores de deshecho. Como era previsible, estalló el conflicto. «Nuestro salario tiene una fuerte distorsión. Son más bonificaciones que básicos. El básico es de 3.500. El Ejecutivo propuso 4% en cuatro cuotas hasta febrero. Se suspendió una paritaria para buscar una propuesta superadora, pero luego se ofreció menos y se fijó un aumento por decreto», aclaró Juan Murgia, secretario general de ATE Berisso.
Luego expresó que «El conflicto se da en la medida que no escuchan a los trabajadores. Queremos una respuesta. Estamos a la espera de una convocatoria del Ministerio de Trabajo seguimos en asamblea permanente y nuestra definición es que el salario es sagrado». La situación llevó a que Nedela convocara, mediante redes sociales, a vecinos para que limpien la ciudad.