Mañana la Confederación General del Trabajo hará un nuevo acto opositor a las políticas del gobierno nacional, denunciando principalmente las medidas que evalúa como contrarias a la producción local, donde se exhibe la pérdida de poder adquisitivo y de fuentes de empleo de una gran masa de trabajadores, que incluyen el cierre de fábricas. No obstante, al ser consultado sobre el paro anunciado, el diputado Héctor Daer aseguro que se lo podría evitar si el Gobierno “tiene voluntad política de resolver las cosas”
El deterior en la actividad privada, hizo foco principalmente en el sector industrial, aunque también empieza a mostrar su correlato en la actividad comercial. No es casual entonces que los gremios del calzado, textil y metalúrgico entre otros, hayan sido quienes hicieron punta en la convocatoria sindical para la movilización del 7 de marzo.
Rápido de reflejos el triunvirato que conduce la unificación de la CGT, asumió pleno protagonismo para avanzar en la demanda sindical, convirtiéndola al mismo tiempo en capital político, base de una serie de encuentros con representantes de las distintas fuerzas partidarias (todos apoyaron, incluido un sector de la UCR que también se solidarizó con la protesta), con lo que de esta manera consiguió, entre otros objetivos, impedir que se estigmatizara a la movilización como desestabilizadora.
También por supuesto sumo el respaldo de los distintos sectores sindicales del movimiento obrero que confluyen dentro de la CGT. Así la Corriente Federal que integra el gremio bancario, junto a la Asociación Superior de Energía Eléctrica (APSEE) y muchos de los sindicatos que formaron parte del MTA en tiempos del menemismo, también serán parte activa de la presencia en las calles. Y lo propio harán los gremios que conforman la CGT Azul y Blanca, representados en el trípode de la conducción de la CGT por el secretario general de los trabajadores de las estaciones de servicio.
Por su parte, el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) donde confluyen taxistas, legislativos, SMATA y la Unión Ferroviaria entre otros, hizo suyo el reclamo, pero no participará de la movilización, aunque sí practicará un cese de actividades en la actividad industrial, al tiempo que dará a conocer un documento, donde fija una agenda de discusión “para revertir el rumbo actual”.
Una postura de menor protagonismo han profesado hasta aquí los así llamados gremios independientes (UOCRA, UPCN y Aguas Argentinas), con quienes el gobierno suele decir que mantiene buen diálogo.
Por su parte, el CTA hará su propio juego, obligado a ampliar la medida tanto en su forma de conducir la representación de un amplio espectro de los trabajadores del estado, al tiempo que acompañaran la agenda que marco el gremio docente con el paro de 48 horas (ver nota aparte).
Las organizaciones sociales también serán parte activa de la movilización en la continuidad de la unidad en la acción que vienen recorriendo con las organizaciones sindicales en un acuerdo que hasta aquí le ha sido útil para ambas partes, pero que aún despierta interrogantes para el mediano y largo plazo.