La comunidad educativa contra UNICABA

El proyecto de ley del gobierno de Larreta que pretende crear una universidad de formación docente (la UNICABA) y modificar la actual función de los institutos de desarrollo de los profesores continúa siendo rechazado por la comunidad educativa.

En conversación con Informe Político, Ana, estudiante del profesorado Joaquín V. González, expresó que la iniciativa, que ya cuenta con un segundo borrador, «es criticable totalmente. Nosotros desde un primer momento planteamos que no queríamos a la UNICABA y, tal como plantea el segundo borrador, una coexistencia con algo similar. Para formar a los docentes ya están los terciarios. Este segundo borrador plantea que la UNICABA evaluará a los profesorados. Así se pierde la autonomía porque se van a meter, por ejemplo, en los planes de estudio y en todo aquello que consideren que no sirva».

«No se va a respetar la autonomía de los rectores, las juntas departamentales, el consejo directivo», agregó la estudiante. También indicó que «la educación que hoy tenemos es de calidad y existe una autonomía, o sea, la posibilidad de decidir lo que nosotros queremos. No queremos que nadie nos imponga lo que tenemos que estudiar por ejemplo».

A su vez, recalcó que organizaron marchas en las cuales «docentes, no docentes, estudiantes se unieron en rechazo del proyecto. Colocamos una carpa educativa en la puerta de la Legislatura para demostrar qué educación queremos. Precisamente, en la carpa hacemos las cosas que se realizan en las aulas, lo que nos enseñan. Seguramente existan nuevas movilizaciones».

Desde el gremio docente Ademys criticaron la posibilidad de «coexistencia» entre la UNICABA y los profesorados: «Como expresan las rectoras y rectores, el estudiantado, y como venimos señalando desde Ademys, este proceso busca concretar gradualmente lo que la primera versión del proyecto pretendía en un solo paso: la disolución del sistema actual de formación docente, la pérdida de autonomía de los IFD (sometidos a una evaluación externa para acreditar sus títulos), y el más que probable cierre de institutos que pierdan matrícula».

Asimismo, señalaron que «desde el oficialismo niegan la transferencia de instituciones. Se afirma explícitamente que habrá coexistencia entre los actuales IFD (desfinanciados, sin concursos docentes de titularización hace años, con un notorio deterioro edilicio) y una nueva institución, la UniCABA, que promete un estatus universitario. Ante la pregunta de los rectores y rectoras acerca de si los IFD existentes y la universidad que se crearía competirían por matrícula y brindarían carreras afines, el legislador Ferraro no lo negó. El ejecutivo, mediante la voz del mencionado diputado, habla de una “ley de formación docente” y de la creación de una universidad para CABA a tal fin. Se trata de un cambio de táctica, pero no de objetivos»

«La reforma en curso, en sintonía con la exigencia de organismos como el Banco Mundial, la OCDE o los lineamientos del G20 establecen una agenda de achicamiento de la oferta institucional (esto es el cierre de institutos), reorientación de contenidos y perfil docente a formar (el docente como “aplicador” y “facilitador”) y precarización laboral. La política de coexistencia es una manera relativamente maquillada de avanzar en este mismo sentido», agregaron.

En esa sintonía se manifestó otro de los gremios de maestros, UTE, estableciendo que «este anteproyecto se enmarca en las políticas públicas que lleva adelante el Gobierno de Larreta, en el que se desfinancia el presupuesto educativo (pasando del 30% al 18%) y presentan soluciones mágicas a problemas que generó el propio gobierno».

Acto seguido, el sindicato dejó en claro que «hablan de escuchar propuestas pero, cuando desde la UTE, propusimos la creación de un boleto educativo que incluía a los estudiantes de los profesorados, Macri y Larreta no tomaron nota de la demanda. Hablan de dialogar, pero el ocultamiento de la información y de los proyectos son moneda corriente por parte de las autoridades de la cartera porteña. Además circunscriben las mesas de trabajo con las comunidades educativas a una serie de reuniones en las que 40 personas son seleccionadas para participar de la misma. Eso, claramente, no es diálogo».

Y volvió a defender el actual sistema que poseen los profesores para formarse: «El sistema formador tiene identidad e historia y modos organizacionales que responden a la singularidad de su formación específica. A su vez, tiene formas de organización donde todos los participantes tienen voz y voto. Este proyecto no respeta la unidad académica y la vida democrática y la producción de conocimiento que se realizan en nuestras escuelas e institutos».

 

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