Después de la estampida del dólar de estos días, del impacto de algunos nuevos aumentos que se aplicaron y de una eventual nueva suba de las naftas, ya ningún analista económico cree que la inflación de abril puede llegar a tener una dinámica de desaceleramiento, confirmando como imposible la meta del 15% anual fijada por el gobierno en diciembre.
El aumento del dólar hasta su nuevo récord histórico de este jueves, superando los 22 pesos, por supuesto implicará un impacto directo en los precios de bienes y servicios, a lo que deben sumarse los nuevos aumentos en la tarifa de agua y en el boleto del subte, así como recurrentes subas en el precio de los combustibles (las petroleras ya hablan de un inminente incremento del 20% por el retraso acumulado respecto del precio internacional y la suba de la divisa estadounidense). Considerando estas variables se estima que el aumento del índice de precios de abril habría cerrado en alrededor de 2,4%, desmintiendo las justificaciones oficiales que señalaba al 2,3% de marzo como un pico desde el que comenzaría a descenderse sostenidamente hasta fin de año. Así, ya el primer cuatrimestre acumula cerca de un 9% de inflación, lo que implica más de la mitad de la pauta anual de 15% fijada por el gobierno en diciembre, transformando a esa meta en imposible. Según diversas consultoras, el primer semestre ya podría consumir casi el total de esa cifra.
El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne sostuvo días atrás, al conocerse la inflación de marzo: “Yo soy positivo. Sabíamos que estos primeros meses del año iban a ser así. Estamos atravesando un mal trago, pero era totalmente esperable. En marzo tuvimos un número alto, pero es un número que esperábamos”. Posteriormente reconoció que en abril la tendencia seguirá alta y trasladó las promesas de retroceso inflacionario para mayo.
Para mayo, además del impacto de los aumentos del subte y del agua, se descuenta la incidencia de la suba del dólar, que sumó un 5% sólo en la última semana. La consultora Analytica calculó que en mayo la inflación partirá de “un piso del 1,9 por ciento”. Santiago Fraschina, economista de la Universidad de Avellaneda, anticipó: “La inflación de mayo va a estar plenamente gobernada por la cuestión cambiaria. Pero además, se empiezan a sentir los efectos de segunda ronda de los aumentos tarifarios de febrero y abril. Hay una inflación de costos difícil de manejar. Si en mayo y junio (que tiene suba de prepagas, transporte y nafta) la inflación ronda el 2 por ciento, en seis meses los precios estarán en el 14 por ciento, prácticamente en línea con la pauta de todo el año”.
Un indicador del estado de ánimo de la economía nacional se dará a conocer hoy con la publicación del informe del Banco Central sobre Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que ya en el previo informe de comienzos de abril anticipaba una inflación anual del 20,3% y que ahora seguramente ya superará esa cifra.