La crisis de Newell´s podría arrastrar a su presidente

La crisis institucional y económica que atraviesa Newell´s Old Boys, con un primer equipo de fútbol con muchas bajas, sin incorporaciones y empleados que realizan paros por falta de pagos de salarios, amenaza con terminar con el mandato del presidente Eduardo Bermúdez.

Los dirigentes de la oposición le solicitaron al mandatario que pida licencia en la última reunión de comisión directiva, que se desarrolló el pasado martes. Incluso, de manera sorpresiva, directivos del bloque oficialista, con el secretario de la institución José Menchón a la cabeza, respaldaron la iniciativa. Pero Bermúdez negó de manera terminante la posibilidad de abandonar su cargo.

Consultado por distintos medios esta semana, el máximo representante leproso había expresado que «sigo siendo el presidente de Newell’s en pleno ejercicio de mi función y tengo mandato hasta 2020. El que piensa otra cosa no me conoce». Paralelamente, los problemas no cesan: los casi 150 trabajadores que tiene la institución continúan sin cobrar el mes de diciembre y el aguinaldo y ordenaron un nuevo paro de actividades para el último jueves.

«Nos dicen que no les alcanza la plata y ya no nos atienden el teléfono», manifestó uno de los delegados, quien luego indicó que «la gente no puede trabajar tranquila en esta situación». Hasta el técnico del fútbol profesional, Juan Manuel Llop, habló de lo que sucede: “Con los directivos estuve un poco molesto por la comunicación. Tiene que haber comunicación y orden para que una institución se desarrolle dentro de los rasgos normales”.

En este contexto, ofreció su mirada el ex ministro del kirchnerismo, Rafael Bielsa, carecterizado hincha del rojinegro, en una carta pública que asevera: «la conducción de Newell’s ha ido desde la soberbia y el despotismo, a la flagrancia de la improvisación” y luego “se desplomó sobre el desconcierto y la ineptitud. Ahora se navega en la reyerta interna vulgar y la parálisis”. “Para los que amamos los colores rojinegros, la sensación de vergüenza se instaló al principio y ahora es escarnio y ofensa”, afirma en la misiva pública.

Bielsa advierte que aunque tiene “amigos queridos en la comisión directiva”, no desea “sacrificar el posible acierto del diagnóstico” a manos de su “enojo”. “El problema no es sólo Bermúdez”, sentencia.

“No se conoce el proyecto social, futbolístico, administrativo y económico financiero. Es inaceptable la relación con el personal que trabaja en el club. No se comprenden los distratos con jugadores que se van antes de llegar. No se comprende la razón futbolística de su fugaz escala. Con un juez interviniente que ahora ve con claridad y rigor lo que antes no vio del mismo modo, el futuro del club está seriamente amenazado», concluye el ex diputado.

 

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