La economía alcanzó los niveles de 2015 y sigue sumando tensiones

El gobierno nacional difunde con entusiasmo el crecimiento económico de 3,8% en septiembre, que llevaría la proyección 2017 a 2,5%, pero deja de lado factores tan preocupantes como el imparable déficit comercial, que ya superó los 6.100 millones de dólares en el año.

Este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) confirmó a través de la difusión de los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que 3,8% es la cifra oficial de crecimiento económico para el mes de septiembre, lo que implica un acumulado de 2,5% en los primeros 9 meses del año, con siete meses consecutivos de suba. El tercer trimestre registra así un aumento de 4,3% en la actividad económica, lo que constituye el mayor registro desde 2013. Respecto del mes anterior, el avance fue de apenas 0,1%, el menor en lo que va del año (excepto enero), un número muy por debajo de lo esperado por diversos consultores privados.

Según el Indec, el crecimiento involucra a 13 de los 15 sectores económicos considerados en el indicador, solamente registrándose decrecimiento en el que evalúa el uso de electricidad, gas y agua (-2,5%) y la explotación de minas y canteras (-3,2%). Los sectores que más influyeron en el alza general fueron el de pesca (aumento interanual de 39,8%) y la construcción (13,2%). Estos rubros punteros fueron seguidos por aumentos de 3,9% en el comercio mayorista y minorista, 3,8% en la actividad inmobiliaria, 3,3% en servicios comunitarios y sociales, 2,9% en actividad hotelera y de restaurantes y 2,3% en industria manufacturera (que sigue aún muy por debajo del promedio). Más atrás se ubican servicios sociales y de salud (2%), agricultura y ganadería (1,9%), enseñanza (1,4%) y administración pública (0,7%).

Estas cifras de crecimiento económico, presentadas por el Gobierno nacional como la prueba de lo acertado de sus políticas económicas, se relativizan muchísimo si se las analiza en una línea de tiempo más larga, ya que con estos datos de septiembre apenas se ha logrado igualar el nivel de actividad económica de julio de 2015. La consultora privada LCG, referida por La Nación, considera que “en los últimos dos meses relevados el crecimiento parece haberse resentido” y concluye lapidariamente: “Recién en septiembre la economía iguala el máximo nivel de julio de 2015. Volver al punto de partida demandó nada menos que 27 meses”. Desde la consultora también alertaron por los problemas derivados del el atraso cambiario y su impacto en la balanza comercial y la inversión en la industria.

Este de la balanza comercial es uno de los problemas que más preocupa a los economistas en general, porque es allí donde se están acumulando las más fuertes tensiones económicas para el futuro del país (además de en la imparable dinámica de endeudamiento externo). Según los últimos datos oficiales, la balanza comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) de octubre implicó un saldo negativo de 955 millones de dólares.

Si bien las exportaciones registraron un aumento durante el mes pasado, generando un ingreso de divisas de 5241 millones de dólares (un aumento de 10,8% interanual), las importaciones escalaron las superaron ampliamente, totalizando 6196 millones (aumento de 29,5%). Se incrementaron no sólo las cantidades importadas sino también el precio pagado por los productos (+3,2%). El rojo de este mes fue más de 17 veces superior al de octubre del año pasado, confirmando una dinámica económica extremadamente preocupante.

Durante los primeros diez meses de este año, las importaciones aumentaron 18,9% (en términos interanuales), destacándose un incremento de en los rubros de automotores (45,9%), Bienes de Capital (25,2%), Bienes de consumo (20,4%), Bienes intermedios (13,8%), Piezas y accesorios para bienes de capital (12,1%) y Combustibles y lubricantes (9,7%).

A esta misma altura de 2016, el Indec confirmaba un superávit de 1811 millones de dólares mientras que hoy el déficit ya alcanzó los 6115 millones y hay consenso en que la dinámica continuará profundizándose, pudiendo llegar a cerrar el año con un déficit comercial superior a los 8 mil millones de dólares. Este desequilibrio en la balanza comercial del país es el más alto en un cuarto de siglo, es decir, desde el menemismo.

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