Si bien el Gobierno insiste en un discurso de tranquilidad, insistiendo en que se logró superar la crisis financiera de las últimas semanas que llevó el dólar a 25 pesos, obligó a volver al FMI y generó una crisis con las Lebac que sólo pudo ser manejada gracias al aporte de dos fondos de inversión extranjeros, lo cierto es que el panorama económico internacional no parece aportar tranquilidad para la golpeada economía nacional. Se teme que las previsibles nuevas subas de la tasa de interés de la Fed estadounidense se transformen en otras señales de largada para nuevas corridas contra el peso.
Mientras en nuestro país el Banco Central luchaba para surfear la turbulencia generada por el millonario vencimiento de Lebacs del “supermartes” de la semana pasada, la Fed (la Federal Reserve Sistem o Sistema de Reserva Federal, un equivalente del Banco Central) volvió a subir la tasa de rendimiento de sus bonos a 3,06%, alcanzando su nivel más alto desde 2011, una operación que impulsa a los inversores en mercados más riesgosos en países emergentes a desarmar sus posiciones y volver a los Estados Unidos. Los aumentos previos de la tasa de referencia habían contribuido fuertemente a la volatilidad del mercado cambiario nacional, logrando además que el dólar se fortalezca en todo el mundo en relación con las monedas locales, fenómeno que se sintió claramente en América latina. Y se prevé que la dinámica de incremento de la tasa estadounidense se mantendrá, encareciendo de paso las alternativas de financiamiento externo para nuestro país, un ingrediente imprescindible del esquema económico planteado por el Gobierno de Cambiemos.
Según Alejandro Díaz, director ejecutivo de la AmCham (la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina), la turbulencia cambiaria “se debió en parte a un factor externo, el crecimiento de las tasas americanas a 10 años, que están hoy en aproximadamente 3,1% y que probablemente sigan subiendo”. Durante el festejo del centenario de la entidad en Argentina, Díaz añadió respecto de las perspectivas a futuro: “Nuestra estimación de hace tres o cuatro semanas, a partir de informes que teníamos de Estados Unidos, era que podía llegar a 3,42%, con lo cual ese es un factor que va a continuar y se expresa en lo que se llama flight to quality (vuelo a la calidad de los capitales)”. Por último, el empresario consideró que la crisis generada en el mercado cambiario nacional por los reajustes de la tasa estadounidense “demuestra una vulnerabilidad que el gobierno argentino tiene que trabajar”.
Según consigna el portal La Política Online, el director de Epyca Consultores, Martín Kalos, planteó que la preocupación principal debe ser la duración de esta reversión de los flujos de capitales desde países emergentes: “El tema es cuánto puede durar este reflujo de capitales hacia Estados Unidos. En 1998 hubo un episodio similar que duró dos años y fue el disparador de la crisis de Turquía, de Rusia, de varios países del sudeste asiático. Si fuera tan extenso, estaríamos nuevamente ante un panorama mundial de menor liquidez para los emergentes”.
Luego añadió: “No hay cálculos de la magnitud del alza de la tasa del bono a 10 años por las siguientes alzas de las tasas de la Fed, pero lo que es claro es que restringe la disponibilidad de dólares y que la estructura productiva argentina requiere dólares no solo para afrontar intereses sino para producir, porque depende en buena medida de insumos importados, incluso si el coeficiente importaciones sobre PBI es relativamente bajo. Entonces si se bajan un poco las importaciones mediante una devaluación, impacta en la capacidad productiva y en la inflación y puede resultar en un escenario recesivo”.
Después de cuatro años con tasa prácticamente a cero, en diciembre de 2015 la Fed comenzó a subir gradualmente su tasa hasta superar la barrera del 3% en abril (generando el inicio de la corrida cambiaria en nuestro país) y alcanzar su máximo histórico en marzo de este año, con 3,12% la semana pasada. Y aún tiene programadas dos nuevas subas para este año, respecto de las que no se han anticipado las magnitudes.
Ramiro Castiñeira, economista en jefe de Econométrica, también citado por LPO, plantea un escenario muy preocupante en el que nuestro país sería directamente “un polvorín” gracias a los elevados déficits gemelos (fiscal y comercial): “Esta vez la chispa vino de afuera, pero el polvorín es nuestro. Argentina es un polvorín y si le acercás una chispa, lógicamente, explota”. “Como la lluvia de inversión extranjera directa no se vio, no somos una economía fuertemente apalancada, y entonces no hay muchos capitales para que se vayan”, concluyó.