Si alguien lo hubiese vaticinado hace un tiempo, nadie lo hubiese creído, pero las cosas en el peronismo hoy están así. El ex ministro del Interior se mostró con el gobernador sanjuanino, Sergio Uñac para «compartir visiones sobre la realidad institucional y política del país y las provincias».
Para alegría de intendentes y dirigentes que todavía lo esperan, por fin da una señal “el flaco” como candidato a senador o posible candidato por lo menos, aunque para muchos otros ya no alcanza un lanzamiento a medias. Sobre todo en tiempos en que el peronismo está ansioso por recuperar su poder, saber cuál será su destino, y confirmar que como siempre a lo largo de la historia, se puede reconstruir detrás de un líder. El tema es que ese líder, si lo medimos en intención de voto, sigue siendo Cristina, por lejos.
En paralelo, Fernando Espinoza se juntó con Martín Sabbatella. Uno preside el PJ bonaerense, el otro creador del partido, Nuevo Encuentro. La reunión fue amena y “al parecer” coincidieron en varias cosas, y sobre todo en una: que en provincia de Buenos Aires, todo está atado a lo que diga y haga Cristina, aún lo que haga Randazzo.
Florencio Randazzo, también es consciente de que su capital proviene de los 12 años de gobierno y de gestión, por eso más allá de todo la especulación también está en que «él seguirá de este lado porque ése es su capital político».
“Hay referentes que son empujados hacia fuera del kirchnerismo, como Randazzo o Julian Dominguez, pero sus votos están acá, las encuestas demuestran que gran parte de sus votos están en el kirchnerismo, y te encontrás que dentro del arco K tienen alta imagen positiva dirigentes tan dispares, como Randazzo, Dominguez, Sabbatella o Scioli». cuentan en Morón.
La interna 2015 en parte, ha quedado atrás pero no tanto. Veremos si hay más señales del hombre de Chivilcoy sigue subiendo su perfil o vuelve a guardarse. Las cosas están cambiando. Por ejemplo, a pesar de que Sabbatella parece ser muy resistido desde el peronismo, se juntó con Fernando Espinoza y encontraron coincidencias. Y hasta los que criticaban a Cristina y querían armar por fuera de ella, como el Grupo Esmeralda, hoy han suavizado su posición.