Obispos de todo el país decidieron, tras una asamblea plenaria del Epicospado que se realizó en Pilar, «el reemplazo gradual de los aportes del Estado por alternativas basadas en la solidaridad de las comunidades y de los fieles, asumiendo el espíritu de las primeras comunidades cristianas, que ponían lo suyo en común».
A través de un comunicado, la institución manifestó que “trabajará en la creación de un fondo solidario» y dará “continuidad del diálogo con el Gobierno Nacional, consensuando diversas alternativas que facilitarán este reemplazo”. Cabe destacar que el aporte económico que el Estado le hace a la Iglesia asciende a unos 130 millones de pesos, cifra que representa solo el 7 por ciento del presupuesto total que maneja el Episcopado.
Este tema fue debatido de manera intensa en las últimas semanas por la comisión ejecutiva del Episcopado, que convocó a los ecónomos de todas las diócesis argentinas para analizar los futuros cambios en el sistema. De la discusión participaron el padre Guillermo Caride, Hernán San Juan y el contador Oscar Gómez, por parte de la CEA.
El lunes pasado, el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Vicente Ojea, consciente de la coyuntura, llamó a sus pares a la unidad y a asumir «la nueva realidad que afronta la Iglesia con humildad, paciencia y coraje».