La Conferencia Episcopal Argentina respondió la carta que le envío el Gobierno para acordar una serie de políticas públicas. Para los representantes de la Iglesia, es fundamental llevar adelante «un diálogo sin exclusiones, con todos los actores sociales y políticos».
También la institución solicitó «una agenda abierta y sensible a la realidad nacional, a la vida de los más pobres y al proyecto de país que soñamos y queremos». El breve documento, emitido en Roma, donde los obispos se encuentran en «visita ad limina» para reunirse con el papa Francisco, está firmado por los obispos Oscar Ojea (presidente), Mario Poli y Marcelo Colombo (vicepresidentes) y Carlos Malfa (secretario general), todos ellos integrantes de la Comisión Ejecutiva del episcopado.
«La Iglesia ha participado históricamente de diversos encuentros que buscaron salidas fecundas para el país» dicen los obispos en su misiva y recuerdan que «la experiencia de la Mesa del Diálogo Argentino, en un pasado reciente, confirma esta contribución desde nuestro lugar de pastores a la vida nacional».
En el texto, los obispos sostienen además que «pensamos que para que (esta convocatoria de su gobierno) sea fructífera debe haber ante todo un encuentro de todos los actores políticos y sociales, para escuchar detenidamente las prioridades de cada uno y, luego de una escucha atenta, buscar elaborar una agenda consensuada».
También anotan que esa agenda debe expresar «con la mayor fidelidad los aportes positivos de los convocados» y, en una referencia que bien puede leerse como una crítica a la estrategia presidencial, «debe ser el resultado de un encuentro y no anterior a él».
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Planteando su propio punto de vista respecto de los pasos a dar la jerarquía católica considera «muy importante favorecer un ámbito de diálogo para la búsqueda de consensos en torno a una agenda abierta y sensible a la realidad nacional, a la vida de los más pobres y al proyecto de país que soñamos y queremos».
Hay también en el texto una referencia clara al rol y a la responsabilidad del Estado. «La solidaridad y la importante intervención del Estado en relación con la dignidad de todos los argentinos no debieran estar ausentes, porque constituyen el marco humano e institucional que aseguran un acuerdo duradero», señalaron los obispos en la carta enviada a Macri.