Representantes de la industria foresto-maderera nacional expresaron a diputados del Frente para la Victoria-PJ su preocupación por la apertura de importaciones de productos que, según afirman, agravará la delicada situación que atraviesa el sector.
Los industriales fueron recibidos en una reunión conjunta de las comisiones de Economía, que preside el ex jefe del Palacio de Hacienda del kirchnerismo Axel Kicillof (FPV-PJ), y de Vivienda, que conduce Edgardo Depetri (FPV-PJ). También convocó la comisión de Industria pero su presidente, José de Mendiguren (FR-UNA), no asistió, y estuvo presente en cambio la socialista Alicia Ciciliani.
La audiencia informativa, que no tuvo quórum, recibió reclamos del sector especialmente por la anunciada importación de 15.000 casas prefabricadas desde China, que encendió luces de alerta en los gremios vinculados a la construcción. Román Queiroz, vicepresidente de la Asociación Maderera y Aserraderos de Alto Paraná, apuntó que el déficit de soluciones habitacionales en el país es de más de un millón de unidades y si bien reconoció que el número de la importación no es significativo, manifestó su temor de “que el ingreso de viviendas de China con el tiempo termine reemplazando la producción nacional”.
Leandro Mora Alfonsín, de la Federación Argentina de la Industria Maderera (FAIMA), apuntó que el sector está compuesto en un 99 por ciento por pequeñas y medianas empresas dedicadas en su mayoría a la industria del mueble que, en el último año, registró un aumento de costos del 33 por ciento y sufrió una caída en las ventas del 20 por ciento.
Mora Alfonsín destacó asimismo que el sector de la madera en la Argentina “tiene un gran potencial en la fabricación y diseño de muebles” y, respecto de la importación de viviendas prefabricadas de China, contó que autoridades nacionales le explicaron que las casas “se construirán acá con mano de obra nacional”.
En tanto, el ministro de Industria de Misiones, Luis Lichowsky, planteó la difícil situación que vive su provincia por la permeabilidad fronteriza para el tráfico de mercaderías y solicitó a los legisladores y autoridades nacionales “mayores comprensiones en algunas cuestiones en este momento, que es dramático”.
En tanto, Kicillof cuestionó la política del gobierno nacional al sostener que “en una situación de recesión local con caída de la demanda, abrir las importaciones es un crimen” y estimó que si esa política la hubiera seguido el gobierno kirchnerista “saludablemente hubiera sido un escándalo nacional”.