La OTAN incrementa su presión sobre Rusia con un decidido apoyo a Ucrania

Los líderes del G7 y de la OTAN se reunieron este jueves en Bruselas, Bélgica, para abordar el tema de Ucrania un mes después de que Rusia comenzara su invasión militar. Estuvo presente el estadounidense Joe Biden.

Tras la reunión del G7, el canciller alemán, Olaf Scholz, confirmó en una rueda de prensa que los países acordaron revisar constantemente las sanciones contra Rusia para determinar su efectividad y estar listos para aceptar nuevas restricciones contra Moscú si es necesario.

Además, plantearon pedir a Moscú el retiro inmediato de las tropas de Ucrania y crear corredores humanitarios adicionales a los ya existentes.

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Por otra parte, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, participó en la cumbre extraordinaria de la OTAN y declaró que la Alianza resolvió continuar apoyando a Volodimir Zelenski y a su Gobierno con «cantidades significativas y crecientes de asistencia en materia de seguridad».

Los líderes determinaron establecer cuatro nuevos batallones de combate en Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Hungría como parte de los planes defensivos de la Alianza Atlántica.
Hablaron de desarrollar capacidades adicionales para «fortalecer las defensas de la OTAN» y adaptar un concepto estratégico actualizado para garantizar que el organismo esté en condiciones de «enfrentar cualquier desafío en el nuevo y más peligroso entorno de seguridad».

Previamente, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, señaló que la Alianza proporcionará a Kiev equipos de defensa contra armas químicas, biológicas y nucleares, así como de ciberseguridad. Además, el bloque militar también pretende aumentar «sustancialmente» sus fuerzas terrestres «en la parte oriental» del grupo de países de la OTAN, fortalecer la defensa aérea y antimisiles integrada, a parte de desplegar por vía marítima «grupos de ataque de portaviones, submarinos y un número significativo de barcos de combate de manera persistente».

En paralelo, los líderes de los Estados miembros de la Alianza Atlántica advirtieron en una declaración conjunta que «cualquier uso por parte de Rusia de un arma química o biológica sería inaceptable y tendría graves consecuencias».

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