La Plata: Energía rechazó pedido de recategorización tarifaria de barrios electrointensivos

Vecinos del barrio Villa Garibaldi y Parque Sicardi habían denunciado un tratamiento injusto e irrazonable por parte de la distribuidora eléctrica Edelap, que les cobra un cargo fijo de 1070 pesos, un valor mucho más alto que a aquellos usuarios residentes en el casco histórico, para quienes es de $60.

La Dirección de Energía del Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires dictaminó que OCEBA no debería dar lugar al pedido de recategorización tarifaria que reclaman diversos barrios electrointensivos de la ciudad de La Plata.

El área que conduce Alberto Rica, ex gerente de Edenor al que María Eugenia Vidal nombró director de Energía, consideró que una recategorización tarifaria “podría atentar contra la ‘continuidad’ del servicio si resultara que la misma no es remunerativa para el concesionario que debe cumplir con la prestación”.

Lejos del panorama planteado por el gobierno provincial, Edelap tuvo un aumento en su rentabilidad de un 675% en el último año, encabezando la lista de las empresas de servicios públicos con más ganancias a nivel nacional, según un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, elaborado en base a datos de la Comisión Nacional de Valores.

“Vidal, una vez más, resguarda las desorbitantes ganancias de Edelap y rechaza el justo pedido los barrios”, expresaron en un comunicado integrantes de la agrupación barrial Sikardi Florece, quienes vienen denunciando esta situación desde 2016 y motorizaron la presentación de un reclamo colectivo al que adhirieron más de 600 vecinos de esa localidad.

Por otro lado, los funcionarios que firman el expediente, Oscar Alberto Negro y Valdemar Brankevich, aducen que una categoría especial para electrointensivos violaría el principio de igualdad. Los vecinos que iniciaron el reclamo sostienen que el argumento es absurdo, ya que justamente ellos reciben un trato desigual por parte de Edelap, que les cobra una tarifa diferente a la fijada para el casco histórico, así como por parte del gobierno provincial, que ha habilitado nuevos aumentos sin tener en cuenta las carencias a nivel infraestructura de estos barrios.

“Otra vez, la gobernadora le sonríe a los CEOS de las distribuidoras eléctricas, defiende únicamente sus intereses y muestra las garras a las familias y hogares que padecen cada vez más los tarifazos y la inflación”, continúa el comunicado. Las elevadas boletas que deben afrontar las familias de estos barrios van de 4 mil a 10 mil pesos.

El aumento exponencial de las tarifas de los últimos tres años ha profundizado la crítica situación en la que se encontraban los habitantes de los barrios periféricos que sólo tienen acceso a la electricidad. Ello provoca un sobreuso de energía eléctrica para abastecerse de los demás servicios, indispensables para la vida humana.

No obstante, como explican los vecinos, el mayor consumo es consecuencia de la falta de inversión de las prestatarias y del gobierno provincial en la extensión de las redes de servicios públicos. «Necesitamos luz para sacar agua, luz para calefaccionarnos, incluso cada vez más para cocinar porque la garrafa también es impagable», alegan los vecinos de Parque Sicardi.

Los vecinos evalúan que el concepto de igualdad alegado por las autoridades provinciales para desestimar el pedido de tarifa diferenciada es completamente erróneo y carente de sustento jurídico. «La garantía constitucional de igualdad presupone el reconocimiento de las diferencias existentes que nacen de la omisión del propio Estado de brindar todos los servicios públicos», explican desde Sikardi Florece. «El Estado provincial debe reconocer estas diferencias equilibrando una desigualdad estructural inimputable a los vecinos; debe otorgar un trato equitativo para que exista una igualdad real y no solo como concepto abstracto», concluyen en su comunicado.

OCEBA, el organismo de control que tiene como misión mediar entre los intereses ciudadanos y empresariales, debe expedirse en los próximos días. Dicha definición repercutirá en las economías familiares de miles de habitantes de la periferia platense.

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