La primera sesión del año de la Cámara de Diputados terminó en escándalo a las 3 de la madrugada, después de 13 horas de debate, por la decisión del oficialismo de retirarse del recinto para evitar discutir el “megadecreto” del presidente Mauricio Macri, tal como había sido acordado previamente. El jefe de la bancada kirchnerista, Agustín Rossi, denunció el “bochorno parlamentario” y anticipó a Cambiemos que “no pretendan tener juego limpio después de lo que hicieron esta noche”.
La Cámara de Diputados aprobó anoche tres proyectos de ley para reemplazar al megadecreto de necesidad y urgencia firmado por el Poder Ejecutivo a fines de enero que derogaba una veintena de leyes y modificaba otras 140 con el argumento de la “desburocratización” del Estado. Los votos a favor fueron aportados por el bloque de Cambiemos, el bloque Argentina Federal y otras bancadas menores, luego de una serie de acuerdos previos en los que el oficialismo aceptó retirar del paquete temas tan problemáticos como la posibilidad de utilizar el Fondo de Garantías de Sustentabilidad del Anses para fideicomisos financieros, la posibilidad de embargar cuentas sueldo o las facilidades para vender bienes del Estado. La mayoría de los puntos del DNU fueron resumidos en tres proyectos de ley que fueron girados al Senado: uno que simplifica normas para el desarrollo productivo de pymes, micropymes y las sociedades comerciales; uno para la desburocratización en la administración pública que propone cambios en el sistema de gestión documental electrónica, en la administración de los bienes del Estado y la Unidad de Información Financiera y, finalmente, uno que prevé la simplificación para el desarrollo de la infraestructura en el área portuaria, la aviación civil, el tránsito y la seguridad vial. La oposición logró 87 votos en contra del primero, 69 en contra del segundo y 63 respecto del tercero, ya que en este caso el Frente Renovador se abstuvo.
El debate se inició después de las 20, luego de que fuera rechazada la propuesta de Rossi de cambiar el orden del temario para abordar primero la discusión sobre el DNU, al que definió como un “mamarracho” para luego abocarse al debate sobre los proyectos de ley. El diputado Axel Kicillof (FPV PJ) también cargó fuerte contra el decreto presidencial: “Este proyecto está impuesto y escrito por el sector privado, es un engendro legislativo, este decreto no es de necesidad ni de urgencia. Esto es sacar regulaciones, no es menos papeleo, es más facultades discrecionales al Ejecutivo, la idea es que el Estado siempre molesta al privado y no quieren que regule”. El ex ministro de economía de Cristina denunció que Cambiemos quiere convertir a Argentina en otro “paraíso fiscal”.
En la apertura del debate, el diputado PRO Daniel Lipovetzky, presidente de la comisión de Legislación General, sostuvo que los tres proyectos “simplifican y reducen las trabas burocráticas, vienen a cumplir con el proceso de modernización del Estado que es clave para dar respuesta a los requisitos de los ciudadanos”.
Pablo Kosiner, presidente del interbloque Argentina Federal, Pablo Kosiner, justificó la postura de su espacio a favor de los proyectos de ley explicando que “hemos logrado la exclusión de los artículos referidos a la venta de bienes del Estado sin autorización del Congreso, hemos sacado la embargabilidad de los sueldos y hemos protegido el Fondo de garantía de sustentabilidad”.
Más allá del extenso debate, la sesión terminó en escándalo cuando luego de la aprobación de los tres proyectos de ley y al momento de abordar el tratamiento sobre el DNU, la bancada de Cambiemos se levantó y dejó a la Cámara sin quórum para evitar debatir los aspectos más polémicos del decreto, lo que desató las iras de los distintos sectores opositores por el incumplimiento del acuerdo previo.
Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, debió soportar los duros cuestionamientos que le dirigieron legisladores como Rossi y la massista Graciela Caamaño. La diputada del Frente Renovador sostuvo: “La prepotencia del kirchnerismo era la prepotencia del número y por eso nos ganaban con el número y nosotros pataléabamos. No me quiero imaginar lo que haría Cambiemos con una mayoría. Es una vergüenza lo que hicieron”. Rossi, indignado, denunció: “Son una porquería como bloque oficialista, tengan coraje en plantear las cosas como las tienen que plantear. La verdad que no tienen límites. Dicen que quieren defender las instituciones, la democracia y este Congreso pero es mentira. La verdad que están haciendo pelota el Congreso de la Nación porque no se bancan llevar adelante una discusión. Usted sabe del respeto que le tenía, pero usted fue claramente cómplice de una decisión que dejó al recinto en estas condiciones. Estas cosas después se pagan. No pretenda juego limpio de ninguna fuerza política en este Congreso después de lo que hicieron».
Más allá de múltiples pronunciamientos de diputados opositores en Twitter bajo el hashtag #BochornoParlamentario, esta mañana el bloque del FPV PJ también emitió un comunicado en el que denuncia una “maniobra escandalosa” que “deteriora el Estado de Derecho y la calidad de las instituciones”. El texto remarca que los legisladores oficialistas “a las 11 de la mañana -del día miércoles- acordaron tratar la derogación del DNU, y a las tres de la mañana huyeron del recinto”. Luego añade: “El oficialismo ayer nos mintió dos veces, dijo que iba a derogar los DNU y que el ministro Caputo iba a venir al Congreso. Nada de eso sucedió”.
El texto continúa alertando acerca de las intenciones del Gobierno de apuntar al Fondo de Garantía de Sustentabilidad “con el objetivo de sacarlo de las inversiones productivas y llevarlo a las inversiones financieras” y concluye: “Claramente estamos ante una maniobra escandalosa, que deteriora el Estado de Derecho y calidad de las instituciones. Es actitud antidemocrática y antirrepublicana, a Cambiemos no le interesa el funcionamiento del Congreso de la Nación, la intención del gobierno de Macri es gobernar por decreto”.