De cara a las elecciones de octubre, hay algunos actores políticos que ya picaron en punta en la Tercera Sección Electoral para cooptar votos para sus distritos. Sobre todo los Intendentes que perdieron en el 2015 están con la espada entre los dientes y se preparan para dar batalla en las urnas el próximo 22 de octubre.
Símbolo de ello es por ejemplo Gastón Arias en Brandsen, un distrito chico pero emblemático ya que Arias no pudo renovar su mandato por un puñado de votos de ventaja que le sacó el histórico partido radical.
Arias parece estar muy bien posicionado nuevamente entre las preferencias de los brandseños y tener el aval de sus pares del partido, incluído el de la camporista, Cielo Carasatorre, quien señaló “que se lo merece” por su trabajo y su capacidad para dar pelea en territorio.
Además Arias, cuenta con un apoyo más grande, el del grupo Esmeralda. El tema es si este grupo finalmente accederá en sus preferencias a que la candidata sea Cristina. Ellos impulsaron siempre la idea de un conductor nuevo, un intendente, que además de conductor con liderazgo fuerte sea un conductor amigo.
El riesgo de ello es que hoy todavía ninguno de ellos mide los suficiente. Pero para el grupo hay cierto convencimiento de que a veces la gente salta la etapa del conocimiento del candidato o su baja preferencia y busca lo nuevo. La historia tiene varios ejemplos: Cafiero fue el candidato de todos y sin embargo le ganó Menem que era el candidato de nadie.
En Quilmes, Francisco, el Barba Gutiérrez , que también quedó afuera en el 2015 estría peleando por algo más grande: una diputación en la provincia, pero en lo más mínimo pretende descuidar el distrito que gobierna Martiniano Molina. Allí Gutiérrez tendrá que llegar a un acuerdo a la hora de conformar las listas con los candidatos de Aníbal, de Alberto De Fazio y hasta de la diputada Mayra Mendoza, si quieren evitar la interna.
Hay otros casos dentro de la Tercera, como el de Ezeiza, donde el intendente Granados (no porque haya perdido) también prefirió concentrarse en su distrito para lograr un buen resultado en octubre pero sobre todo para alejarse de los culebrones del PJ, en los que su voz suele sonar muy fuerte, mientras que mantiene un vinculo cercano con María Eugenia Vidal.
En Berazategui será el histórico Juan José Mussi quien vuelva a la pelea local en el intento de apalancar a su hijo Patricio en tiempos muy duros, donde su mala relación con el gobierno provincial le requieren una energía extra para tener a la tropa alineada, sobre todo después de haber sido uno de los mimados por el Kirchnerismo.
Finalmente, en San Vicente, desde el entorno del ex intendente, Daniel Di Sabatino, aseguran que «no se observan mejoras en ninguna de las áreas de gestión», por lo que mediante la continuidad del trabajo territorial confían en imponerse en las próximas elecciones, en un contexto en el que el Gobierno de Mauricio Gómez ha descuidado las «las instituciones barriales, comedores y clubes».
San Vicente es un distrito peronista, y hasta las últimas elecciones jamas había perdido el control del distrito desde su fundación, por lo que desde el PJ local confían en retomar la jefatura comunal en 2019, previo triunfo este año.