La UCR disidente de PBA posterga la interna y se une a la campaña de Grindetti: «El horno no está para bollos»

La UCR disidente de la provincia de Buenos Aires, alineada a la conducción nacional de Gerardo Morales, se reunió para cicatrizar las heridas de las derrotas en la interna de Juntos por el Cambio.

Tras jugar firmemente con las candidaturas de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, el sector acusó el golpe doble e inesperado, realizó un balance de la campaña y, aunque se muestra con fuertes críticas a la conducción de Maxi Abad, anunció que posterga la interna hasta el año que viene: «Es momento de unidad. Ya vendrán nuevos tiempos picantes, pero hoy el horno no está para bollos», contaron desde adentro.

El radicalismo de la Cuarta Sección se convocó en General Viamonte para hacer catarsis luego de la derrotas de Larreta y Santilli en las primarias, ante Patricia Bullrich y Néstor Grindetti respectivamente, quienes jugaron con la UCR oficial de PBA a través de la conducción de Maximiliano Abad, que va de candidato a senador nacional por la provincia.

El encuentro que determinó el balance y el alineamiento a Grindetti se llevó a cabo en Los Toldos y tuvo como anfitrión al intendente de General Viamonte, Franco Flexas. En ese sector se encolumnan otros jefes comunales como Víctor Aiola (Chacabuco), Salvador Serenal (Lincoln) y Edgardo Battaglia (General Arenales). «Las cuestiones internas se debaten en otro momento. Ya están los ganadores de la interna y estamos todos integrados y ahora hay que fortalecer a Juntos. Para lo interno habrá tiempo el año que viene», confió uno de los protagonistas tras la reunión.

Entre los participantes del cónclave estuvo la diputada nacional Danya Tavella, referente de Evolución, quien aseguró: «Nos reunimos en Los Toldos junto al intendente de General Viamonte, Franco Flexas, y con dirigentes del radicalismo de la Cuarta Sección Electoral, para charlar acerca de los desafíos que vamos a enfrentar de cara a las elecciones de octubre».

El sector disidente del radicalismo a la conducción provincial jugó fuertemente a través de las candidaturas a vice de sus referentes: Gerardo Morales en la nacional y Gustavo Posse en la provincial, quien fue de vice de Santilli. La derrota, por lo tanto, fue doble, o triple, si se suma la de Martín Lousteau frente a Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires. Con este panorama, los derrotados decidieron dejar en «stand by» sus discusiones partidarias y acordaron trabajar «orgánicamente» para fortalecer a Juntos por el Cambio de cara a las elecciones de octubre. «Las cuestiones internas se debaten en otro momento», dicen.

Uno de los principales reclamos a Abad es por no haber impulsado una candidatura propia de la UCR y pedir por un candidato de unidad representado en el PRO. Walter Carusso, mano derecha de Posse e impulsor de la candidatura de Mauricio D’alessandro en San Martín, había elevado la voz antes de la definición de las postulaciones.

Sin embargo, no hubo respuesta y el radicalismo oficialista bonaerense inclinó su balanza por la postulación de Bullrich y Maxi Abad fue como senador nacional, quien puso a Miguel Fernández, intendente de Trenque Lauquen y presidente del Foro de Intendentes Radicales, de vice de Grindetti. Con estas formaciones, las trincheras quedaron divididas y hubo claros ganadores y perdedores.

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Con el resultado a la vista, los derrotados se juntaron y determinaron, por un lado, declarar su apoyo a la fórmula de Grindetti en la provincia y Bullrich en la nación, alertados por un crecimiento de los sectores de la Libertad Avanza, que le disputarían el segundo lugar en las elecciones. En la reunión radical admitieron que el desempeño de Javier Milei en las PASO trastocó el tablero político. «Estamos preocupados. Vimos que la gente se animó más a decir que lo había votado a Milei. Consideramos que se ha consolidado», admitieron.

Con las candidaturas aclaradas y teniendo en cuenta que en provincia no existe la posibilidad de un balotaje, las encuestas marcan que Axel Kicillof se impondría, mientras que Grindetti y Carolina Píparo se disputarían el segundo lugar. Un último puesto en la terna representaría una derrota difícil de digerir para todo Juntos por el Cambio.

De cara a octubre, la UCR bonaerense está decidida a patear para adelante sus discusiones internas. En lo inmediato hay un objetivo común que los une: poner un dique de contención al avance liberal en sus propios distritos y, desde el territorio, reforzar la campaña provincial y nacional de Juntos. «Este es momento de unidad. Ya vendrán nuevos tiempos picantes, pero hoy el horno no está para bollos», definió uno de los asistentes al encuentro.

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