Las ventas de autos de este año se desplomaron un 43%, con lo que el sector cierra su peor año desde 2006, en una economía que estaba recuperándose de la profunda crisis de 2001. El impacto de la caída del poder adquisitivo de los salarios y la recesión económica generalizada se sintió tanto en la venta de vehículos nuevos como de usados.
La Cámara del Comercio Automotor (CCA) difundió datos sobre la venta de usados hasta noviembre de 2019, con 1.576.690 vehículos comercializados. Es improbable que las ventas de diciembre logren sumar las 150 mil unidades necesarias para igualar las ventas de 1.723.998 unidades del año pasado, que ya había implicado una caída de 2,5% respecto de 2017.
Pero sin dudas el mayor impacto se expresa en los vehículos nuevos. Este lunes la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina (ACARA), la cámara que agrupa a las concesionarias, presentará las estadísticas anuales de patentamiento de vehículos 0 Km. Pero ya trascendió que las cifras mostrarán una caída de 43% respecto del año anterior, con apenas 460.000 mil unidades vendidas respecto de las 805.000 de 2018 (un año donde el sector esperaba batir el récord de un millón de patentamientos, planes que fueron desbaratados por el ciclo devaluatorio que comenzó en abril).
Así, la venta de vehículos en nuestro país retrocede hasta los niveles del año 2006, cuando se facturaron 450.357 unidades, en un año donde la economía nacional recién comenzaba a recuperarse, luego de la debacle de 2001.
Para el sector, el 2019 no sólo fue malo en cuanto a la cantidad de ventas sino también a la rentabilidad, ya que ante un mercado interno golpeado por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, debieron multiplicarse las bonificaciones y promociones (que en algunos casos llegaron hasta el 20% del valor del vehículo).