Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) la vuelta a la política de retenciones a la exportación de productos agropecuarios generó una dinámica de reprimarización de las exportaciones, donde bajó la salida de los productos con más valor agregado.
Previamente, el esquema de retenciones apuntaba a incentivar las exportaciones de aceite y harina de soja en lugar del poroto, privilegiando con un esquema de bajas retenciones a los productos con mayor valor agregado. Pero a partir del mes de agosto, las necesidades financieras del gobierno de Mauricio Macri llevaron a reimplantar retenciones indiferenciadas del orden del 28%, por lo que las fábricas prefieren volver a la exportación de la materia prima sin valor agregado.
La decisión es doblemente contradictoria teniendo en cuenta que recientemente China volvi{o a autorizar el ingreso de aceite de soja de nuestro país, que había estado bloqueado por tres años en medio de la disputa sobre el financiamiento de las represas hidroeléctricas en la provincia de Santa Cruz originada a poco de la asunción del gobierno de Cambiemos.
Según el documento de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por los técnicos Patricia Bergero, Julio Calzada, Emilce Terré y Federico Di Yenno y difundido por el portal La Política Online, “el escalonamiento de las retenciones en el complejo sojero constituye uno de los elementos esenciales en el desarrollo de la industria aceitera y de las exportaciones de aceites y harinas”. Luego se añade: “Los diferenciales arancelarios funcionan como una herramienta para contrarrestar las medidas proteccionistas existentes en aquellos países importadores que fomentan la industrialización en su propio territorio”.
La exportación de materias primas sin valor industrial agregado va en contra del tan proclamado objetivo oficial de generar puestos de trabajo en nuestro país, delegando la tarea del procesamiento y las eventuales fuentes laborales a las fábricas del país comprador. Esto es particularmente grave para un sector industrial de procesamiento de oleaginosas como el argentino, que había registrado un crecimiento del 310% desde 1990, llegando a procesar más de 200 mil toneladas.
“En momentos donde el mundo vira a un creciente proteccionismo, no luce oportuno tomar medidas que debilitan la competitividad de las exportaciones de valor agregado ya que ello repercute sobre el nivel de empleo y de actividad”, concluye el informe.