El juez Julián Ercolini procesó al técnico informático Diego Lagomarsino como partícipe necesario, por la muerte del ex fiscal Alberto Nisman: Además, el caso fue caratulado como «homicidio simple».
El exasesor y hombre de confianza de Nisman, sostuvo que siente «terror de que se cometa una injusticia» en la causa que investiga el fallecimiento del fiscal, en referencia a la posibilidad de que se le dicte prisión preventiva. Al tiempo que expresó que Nisman lo metió «en un `quilombo`».
«No tengo miedo, tengo terror a que se cometa una injusticia», aseguró Lagomarsino, a quien se le colocó una tobillera electrónica por orden judicial. En declaraciones al canal América, luego indicó: «Mi vida hoy está muy restringida por mí mismo. Más allá de la tobillera, no me gusta exponerme».
Lagomarsino insistió en que le entregó un arma a Nisman por pedido del propio fiscal, preocupado por la seguridad de sus hijas. Comentó que para probar eso «están los llamados de Alberto (Nisman)» pidiéndole «el arma». Lo cual es sospechoso para el juez, quien insólitamente puso en duda ello, argumentado que Nisman no la necesitaba, dado que vivía en un piso 13.
También reiteró que la exesposa de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado «miente» y subrayó: «Dijo que el tiro era atrás de la nuca y que la computadora es un colador. Y la computadora de Nisman no era un colador».
«Alberto Nisman me cagó la vida», declaró Lagomarsino, quien analizó en una entrevista a Radio Delta que el exfuncionario a cargo de la investigación por el atentado a la AMIA «no pensó» que lo «iba a meter en el quilombo» en el que, según sus palabras, lo involucró. Asimismo, subrayó: «Si voy preso me termino de romper, no hay nada peor que un inocente preso».