Por Gonzalo Prado
No había pasado más de media hora de la reunión entre los candidatos a presidentes de Juntos por el Cambio para las 15 comunas de la Ciudad que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, les tiró una bomba a los presentes. “No tengo pensando hacer campaña porque de esa forma lo único que hago es subirle el precio a Lammens”, manifestó.
La sorpresa de los jóvenes candidatos, porque una de las disposiciones del alcalde porteño fue la de “limpiar” a la política barrial tradicional y darle aire a la juventud con perfiles más técnicos, no se pudo disimular. Rodríguez Larreta les explicó que las recorridas serán las que se hacen de forma semanal, pero sin nada que relacione a la campaña. “La elección la tiene prácticamente ganada entonces sólo apunta a inaugurar obras y resolver problemas”, contó uno de los presentes.
Hoy es un día histórico. Inauguramos con @CaroStanley y @LupeTagliaferri el nuevo Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. Durante 60 años acá estuvo el Elefante Blanco, un edificio abandonado producto de la desidia. Eso encontramos cuando empezamos con Mauricio en la Ciudad. pic.twitter.com/14mmjJpN5k
— Horacio Rodríguez Larreta (@horaciorlarreta) July 11, 2019
Esa fue la forma de cerrar una seguidilla de eventos en siete días que lo dejan al jefe de Gobierno ya no como una de las figuras claves del oficialismo puertas adentro y “para el círculo rojo” sino que se exteriorizó eso. Repasemos.
En el medio del Gabinete ampliado el presidente Mauricio Macri en dos ocasiones diferentes se refirió a su ex jefe de Gabinete como un “fenómeno”. Un par de días después en la reunión de candidatos de Juntos por el Cambio en Parque Norte le apuntó directamente al kirchnerismo en un discurso que habló desde los “neo k”, pasando por los problemas internos de la oposición y hasta gastando a Kicillof por no saber diferenciar entre una naranja y una mandarina.
“Horacio está en un momento en que sabe dos cosas. La primera que es la niña bonita del espacio, hizo todo bien y nadie se lo puede negar; y en segundo lugar que es nuevamente el sucesor”, explicó uno de sus colaboradores más íntimos. La anécdota es conocida dentro del Gobierno; cuando Rodríguez Larreta se dirigió a su Directora General de Protocolo y Ceremonial, Mirta Maggiolo, en la entrada a la gala en el Colón durante la cumbre del G-20 le dijo: “cuando yo sea presidente no quiero tanto esto”.
Rodríguez Larreta hace un par de meses que comenzó a darle impulso oficial a su intención de competir por la Casa Rosada y, según explican desde su más cercano entorno, ese fue uno de los motivos por los cuales “entregó” las listas de la Ciudad a los socios de Juntos por el Cambio.
El sello marxista que apoyó a la UCR y ahora a Matías Lammens
“Horacio abrió las listas para poder decidir él, sin ningún tipo de pedidos, cómo va a conformar su gabinete”, le dijo a este medio uno de los ministros más cercanos al jefe de Gobierno. En el nuevo equipo habrá una serie de cambios. En primer lugar el ministerio de Justicia y Seguridad, que se encuentra a cargo de forma provisoria de Diego Santilli, pasaría a ser comandado por José Luis Giusti. Se trata de un radical con buena llegada tanto al presidente de Boca, Daniel Angelici, como el hombre fuerte del radicalismo porteño y candidato a diputado nacional, Emiliano Yacobitti.
Giusti supo ser uno de los nombres que Elisa “Lilita” Carrió vetó en 2017. “Pero ahora con todo lo que le dio Horacio el veto ya ni existe”, agregan en el oficialismo.
Uno de los cambios que podría llegar es el cambio de nombres dentro del mismo Gabinete. El ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli, ve con buenos ojos pasar a la cartera de Gobierno para empezar a ser el armador nacional del jefe de Gobierno. De ahí su rol como jefe de campaña este año. Ese lugar también podría ser ocupado por el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, a quien el larretismo quiere sumar como sea.
La cartera de Ambiente y Espacio podría ser dividida, aunque nada es un hecho. Lo central pasará por la agenda social. Esta cartera, sumada a la de Educación y a la Desarrollo Humano y Hábitat serán las preponderantes.
“Salvo la nueva línea de subte la obra de infraestructura va a pasar a un segundo plano porque si bien quedan cosas por hacer, lo grueso ya está. Ahora viene fuerte la agenda social”,explicó un ministro al tanto de las negociaciones. Ahí se verá también ratificada en su cargo la ministra de Educación, Soledad Acuña, quien desde el año pasado se encuentra en el centro de la polémica.
“Si te pones entre medio de Horacio y Soledad de mínima salís golpeado porque es riñón puro”, explicó otro ministro porteño que incluso bromeó con que el que se pone entre Horacio y él sale abollado.
Por más de los cambios de nombre y estructura lo que pondera entre los ministros del Gabinete porteño es ver a su jefe político en el sillón de Rivadavia en 2023. “Si me preguntas qué quiero para el segundo mandato es a Horacio en la presidencia. Con eso me retiro”, agregó la misma fuente.
El miércoles Rodríguez Larreta sorprendió a los propios y ajenos con su forma descontracturada y punzante contra el kirchnerismo. Algunos vaticinan que hay un poco de mareo por su alto nivel de aprobación de gestión. Otros dicen que es lo que le hacía falta. En su círculo íntimo ya piensan más allá de agosto y octubre; incluso quieren hacer trascender que se está en menos de 50 puntos para mantener a todos en línea.
La carrera presidencial de Rodríguez Larreta comenzó esta semana.
