Por Alejandro Ninin
Cuando restan menos de dos meses para la elección, el terreno sobre el cual se apoyan las campañas de los distintos candidatos se va poniendo cada vez más peligroso con un contexto económico más que particular, por diversas condiciones.
En primer lugar, por los saqueos. Segundo, por la economía sumergida en una inflación del 113% anual. Estos datos traen consecuencias. El consumo baja, así lo señalo Damián Di Pace, de la consultora Focus Market: «El consumo viene arrastrando caída en los últimos meses. En agosto, tanto la devaluación del tipo de cambio oficial como la incorporación de impuestos para la importación de bienes y servicios y la evolución de la cotización del dólar en el paralelo está llevando a fuertes alzas de precios de hasta el 25%», advirtió.
Estamos llegando a un octubre rojo. En todos los números posibles. El próximo mes se espera una inflación de dos dígitos, según las consultoras privadas.
Damián Di Pace también agrega otro factor clave post devaluación: «De acuerdo con PAETAC (Primera Asociación Empresaria Transporte Automotor de Cargas), el Transporte de Carga en muchos casos no entregaba mercadería, los que lo efectuaron muchos lo hicieron sin precio cerrado de la operación y hubo suspensión de fletes de entrega de alimentos».

Por su parte, los saqueos se dan en un contexto de economía endeble. En 1989 y 2001 el escenario no tenía todos los condimentos que existen en este octubre rojo. El corralito hizo explotar el régimen y la situación tardó cuatro o cinco años en reacomodarse, con una economía internacional más favorable a la actual.
Informe Político consultó a distintos economistas sobre qué escenario prevén para octubre. Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, señala que «el escenario de octubre es muy complejo»: «Tenemos una inflación que va a estar en dos dígitos por lo menos en agosto y septiembre y en la medida que el gobierno pueda mantener esta promesa de los 350 pesos hasta las elecciones de octubre, implícitamente está tratando de mantener cierta calma. Uno podría avizorar quizás en octubre que la inflación baje un poquito, pero va a ser un fin de año complejo porque hubo una devaluación», explica el director de Análisis Macroeconómico de la Consultora Equilibra e hijo del exministro de Economía.
Sigaut también comparó la situación con el 2019: «Cuando hubo la devaluación de post-PASO, que es más o menos la misma magnitud del 2019 con la actual, hubo aceleración de precios en agosto y septiembre. El nivel de actividad, por ejemplo, había llegado a un pico en julio y cayó hasta diciembre a un 4%. Todo tiende a desmejorar, a empeorar y particularmente aquí, a diferencia de la PASO de 2019, no está dicha todavía la última palabra. Si Milei sigue subiendo en las encuestas va a generar más incertidumbre, más presión cambiaria y va a ser más difícil sostener esta promesa de tipo de cambio oficial en 350. Así que sí, es una economía compleja», sostiene.
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Otro economista que consultó este medio es Rodrigo Ercolani de UNDAV, quien argumenta que «la devaluación, que tuvo impacto en los ingresos reales de la población, se trasladó rápidamente a precios e incluso, como no estuvo acompañada de otras medidas que anchan las expectativas, los aumentos fueron hasta exagerados en algunos casos, desde el 15 hasta el 40 por ciento»: «Por lo tanto, hay que esperar que para agosto una inflación de dos dígitos y en septiembre habrá que ver, la situación depende de la capacidad que tenga el gobierno de sostener el tipo de cambio oficial en el valor actual. En caso de que pueda, y a la vez se sostenga la intervención en los tipos de cambios paralelos, y no aumenten el BLU y el MEP, CCL, podría esperarse que baje un poco la inflación en septiembre y lo mismo para octubre», anticipa.
Ambos economistas coinciden, en términos generales, en que si los aumentos ceden, lo harán en poca proporción. Y un posible triunfo de Milei traerá más incertidumbre en el ámbito de los mercados. Por último, Orlando Ferreres, economista cercano a Patricia Bullrich, observa que «la inflación se va a acelerar por la devaluación y el aumento de derechos de importación»: «Esto llevaría al 12% para agosto y también con números parecidos para septiembre. En octubre la inflación se moderaría un poco. Pero la recesión de la economía se está acentuando por la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de la gente informal y de la sequía tan aguda del campo. La pobreza puede aumentar dos puntos más«, pronostica.
De esta manera, el escenario electoral próximo vendrá marcado por la inflación, la devaluación y con poco margen de maniobra para cambiar la situación. Se necesitan reformas profundas que consoliden una nueva etapa, sin la necesidad de eliminar o hacer explotar ministerios.