Un Memorándum fallido, que terminó en causa judicial cerrada y archivada. La zona oscura de lo público y lo privado. El recuerdo de un auspicio en la camiseta de Boca y el estadio que no fué.
Cuando se difundieron las imágenes de la presencia del expresidente en el estadio de Qatar, el día del debut mundialista con derrota frente a Arabia Saudita, las redes estallaron en la Argentina con el #MacriMufa.
Pero más allá de la superstición, insólitamente convertida en acción política tanto para atacar como para defender a Macri, conforme el nivel de acercamiento de cada cuál; lo importante es entender porqué los movimientos que tiene en Qatar el hombre que sueña con un segundo tiempo, tienen características que vale la pena repasar.
Una diputada del FdT responsabilizó a Macri por la derrota de la Argentina
No es simplemente un presidente de la Fundación FIFA asistiendo a los partidos en su función protocolar. Es el derrotero de un empresario que llegó a presidente y siguió, como cuando estaba en la actividad privada, muy cerca de ambos lados del mostrador que separa lo público de los negocios.
Un pacto para los negocios
En noviembre de 2016 el gobierno de Mauricio Macri llevaba menos de un año instalado en la administración del Estado nacional. Había sumado también la Provincia, con María Eugenia Vidal, a la territorialidad que desde 2007 ejercía en CABA, ya con Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno.
La oposición fragmentada, el sistema comunicacional complaciente y un escenario de esquema de endeudamiento y especulación, al que le quedaba más de un año para que estalle por los aires.
Ese fue el contexto en que la vicepresidenta Gabriela Michetti firmó un Memorándum de Entendimiento con Qatar. Se creaba de ese modo una estructura de inversiones por unos mil millones de dólares en un fideicomiso de características al menos opacas.

El tratado contemplaba la creación de una estructura «offshore», con acceso a las acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. La famosa «plata de los jubilados».
La fiscal Paloma Ochoa fue quien había impulsado la denuncia, tras la presentación de Fernando Míguez, a través de la “Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina”. Fueron imputados en ese entonces, Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Susana Malcorra, Luis María Blaquier, Horacio Reyser Travers, José Ortíz Amaya, Rossana Cecilia Surballe, Tamin Bin Hamad Al Thani, Emir de Qatar; el Sheik Abdullah Bin Mohammed bin Saud Al Thani, Director Ejecutivo de “Qatar Investment Authority, y luego fue ampliada a Francisco Cabrera, Mario Quintana, Diego Nicolas Rosendi, Maria Juliana Awada, entre otros.
Finalmente, la causa fue archivada por el juez Daniel Rafecas por inexistencia de delito. En su sentencia, el magistrado había señalado que «la firma del “Memorándum de Entendimiento” no implicó perjuicio alguno para el erario público, pues el mismo, como se dijo, fue un documento por el cual se reconoció que se estaban llevando a cabo conversaciones tendientes a concretar futuras y eventuales inversiones en el país, y que no traían aparejadas obligaciones vinculantes al Estado Nacional.
En ese tiempo se conoció que el extenista Gastón Gaudio había oficiado de «intermediario» entre los qataríes y el gobierno argentino, sin cargo oficial alguno.
Gaudio tenía una relación previa con Nasser Al-Khelaifi, un ex tenista de 46 años, que es el responsable de los intereses qataríes en el fútbol. Es también el presidente de la Federación de Tenis de Qatar, vice de la Federación Asiática de Tenis, y miembro del comité organizador de Qatar 2022. Además, controla Qatar Sports Investments, la subsidiaria de Qatar Investment Authority, dueños del París Saint Germain (PSG), dónde juega Lionel Messi y es dueña de beiN Sports, la cadena deportiva de Al Jazeera.
Boca es mi pasión
No es ningún secreto que el verdadero entusiasmo por la gestión, Mauricio Macri lo canalizó en su etapa de presidente de Boca Juniors. Fue su verdadera plataforma política y además le permitió el intento, no siempre logrado, de despegarse de la figura de Franco, el hacedor de uno de los grupos económicos más fuertes de las últimas décadas, aunque el tiempo y el cambio de enfoques empresariales lo haya hecho perder posiciones.
El propio Néstor Kirchner había señalado en 2007, cuando el entonces diputado nacional Macri se lanzaba a la jefatura de Gobierno de CABA: «no se olviden que Mauricio es Macri». Una frase que sintetizaba lo que es una constante en el líder del PRO, la tensión entre el empresario y hombre de la política.
En el club de la Ribera, de donde se fue en 2007, tras la etapa más gloriosa de la historia en términos deportivos, Macri dejó alfiles, sobre todo a Daniel Angelici, el abogado radical, dueño de bingos y operador judicial del macrismo.
Con «el Tano» Angelici la vinculación Boca Juniors-Qatar, en espejo al frustrado Memorándum, avanzó al punto de haber sido el sponsor de la camiseta xeneise mediante un aviso de la línea aéres qatarí. Por ese contrato Boca recibió 6 millones dólares anuales mientras duró el convenio hasta junio de este año.
A tal punto Macri siguió involucrado en el mundo negocios de Boca, que en River Plate nadie puede sacarle de la cabeza a los dirigentes de esos años, que fue el propio presidente de la Nación quien influenció para que Qatar Airways no auspiciara también al club de Nuñez.
Los millones que perdió el club, ya que los qataríes tenían intención de estar presentes en las camisetas de los dos clubes más importantes de la Argentina, se compensaron simbólicamente con el partido de Madrid, en la final de la Copa Libertadores de 2018. Allí, los dirigidos por Marcelo Gallardo se impusieron a los que comandaba Guillermo Barros Schelotto. La publicidad de Qatar solo estaba en la camiseta del perdedor.
Un año después, ya con Macri sin segundo mandato y a horas de dejar el gobierno, el candidato a presidente de Boca Juniors Cristian Gribaudo (exfuncionario de Vidal en la Provincia), perdería con Jorge Amor Ameal acompañado de Juan Román Riquelme, como figura central.
Era el fin de 24 años de gestión del macrismo en Boca y con esa derrota también se apagaba el sueño/promesa de un nuevo estadio en los terrenos de Casa Amarilla. Un mega emprendimiento que además llevaría, claro, el nombre de Qatar.
El Mundial de las sospechas
El FIFA Gate descabezó a la cúpula de Joseph Blatter y compañía, entre los cuáles estaba el eterno Julio Humberto Grondona, a quien su muerte en 2014, lo dejó afuera de las investigaciones judiciales.
En el marco de denuncias de sobornos, con participación de altos dirigentes inclusive de la política como el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, Qatar se hizo con la organización del Mundial 2022.
No es casualidad, que pocos días después de haber dejado el gobierno nacional en diciembre de 2019, Macri haya viajado al Mundial de Clubes, precismente en Qatar. Y que pocos días después, ya a comienzos de 2020, se confirmara su designación el frente de la Fundación FIFA.
En junio de ese año, en plena pandemia, Macri pasó unas vacaciones en París, donde se reunió con Nasser Al-Khelaifi. Unos días después, ya en Suiza, ocuparía formalmente el cargo con el que lo convidó a la mesa grande del fútbol mundial Gianni Infantino, el mandamás de la FIFA.
El mismo Infantino con quien Macri, más allá de la mufa o no que puede desparramar según los supersticiosos, está viendo el Mundial organizado por sus amigos ¿socios? qataríes.
Con Macri están, mientras el expresidente relojea a la distancia la política nacional, sus aliados en esta aventura: Daniel Angelici; Gustavo Arribas, extitular de la Agencia Federal de Inteligencia y de nuevo en el ruedo de los negocios del fútbol; Darío Richarte, ex número 2 de la SIDE en tiempos de la Alianza y también vice de Boca con Angelici; además de Alejandro Pérez Chada, uno de los abogados de Macri.
En exactamente un año y cinco días, habrá recambio presidencial en Argentina. Por esos mismos días, elecciones en Boca Juniors. El macrismo no lo canta, pero en todo caso la consigna de «vamos a volver» tiene una doble utilidad: para la Casa Rosada y para la Bombonera.
Un camino circular para Mauricio Macri, una constante en su vida: del fútbol a la política y de allí a los negocios, para que todo vuelva a girar. Como la pelota en Qatar.
