La semana pasada el Presidente Mauricio Macri convocó a un grupo selecto de empresarios a la Quinta de Olivos para explicarles el impacto de las negociaciones con el FMI y pedirles apoyo en la lucha contra la inflación. Aunque el CEO de Molinos Río de la Plata no cuestionó el pedido oficial, lo cierto es que su empresa operó claramente en sentido contrario ya que remarcó precios dos veces en los últimos 15 días de corrida cambiaria, aumentando un 17% sus productos, muchos de ellos de primera necesidad.
De la reunión participaron algunos fuertes jugadores de los negocios nacionales, tales como Jaime Campos ( Director de Asociación Empresaria Argentina), Gerardo Díaz Beltrán (Presidente de Came), Miguel Acevedo (Presidente de la UIA), Luis Betnaza (director de Techint), Eduardo Eurnekian (AA2000), Enrique Cristofani (Santander Río), Cristiano Rattazzi (FCA), Eduardo Elsztain (IRSA), Alfredo Coto (Supermercados Coto) o Marcos Galperín (Mercado Libre). Amancio Oneto, el CEO de Molinos, de bajísimo perfil, se sentó al lado del vicejefe de Gabinete Gustavo Lopetegui, y no manifestó sus diferencias cuando el Presidente les pidió a los empresarios un esfuerzo para no trasladar inmediatamente a precios los incrementos sufridos por el dólar desde el inicio de la corrida financiera de los últimos 15 días.
Pero lo cierto es que Molinos ya aplicó un incremento del 10% en sus precios a principios de mayo, argumentando un aumento del valor del trigo, y otro de 7% del pasado jueves, con la excusa de la escalada del dólar. Molinos y Arcor son las compañías nacionales con mayor peso en el mercado de los alimentos, por lo que cualquier retoque de sus precios impacta directamente en millones de consumidores, además de operar como referencia para empresas menores. Los comerciantes que la semana pasada ya comenzaron a recibir los productos de la empresa señalan que en algunos casos los aumentos superan el 20%, lo que se ubica muy por encima de la inflación acumulada a lo largo del año, que ronda el 12%. El impacto se sentirá sobre todo con las entregas de productos de este lunes y alcanzará a los elaborados con harinas, pastas, galletitas, etc.
El encargado de la conferencia de prensa posterior al encuentro fue el ministro de Producción Francisco Cabrera, quien afirmó que se trató de “una reunión muy amena” y aseguró que todos los presentes “estuvieron de acuerdo y les pareció razonable fortalecer la posición del programa financiero argentino que es una de las patas importantes del programa económico con un crédito preventivo del FMI que nos permita tener mayor solidez y podamos sortear esta zozobra que tiene que ver con una cuestión de liquidez y no de solvencia”. Evidentemente sin estar al tanto de los sucesivos incrementos aplicados por uno de los empresarios presentes, Cabrera también afirmó que “no ha habido todavía cambio de precios, pero no es nuestra política hacer control de precios porque han fracasado en los últimos 4.000 años, por lo tanto lo que queremos es que haya competencia y un mercado transparente”. Sin embargo, la semana pasada el Gobierno acordó con las petroleras un congelamiento de precios por 60 días. Finalmente el ministro reconoció que si persiste la tendencia a la suba del dólar, podrían registrarse algunos aumentos de precios porque “obviamente hay productos que tienen contenidos dolarizados”.
En el marco de una disparada del dólar que parece no encontrar techo, habiendo superado ya los 25 pesos, su afirmación final parece, como mínimo, apresurada: “No hablamos del tema del dólar. Sí se habló sobre la diferencia de otras situaciones anteriores. Para nosotros no es un problema que se ajuste el tipo de cambio. Este es un tema coyuntural, que va a ser historia en pocos días”.