Patricia Bullrich se alejó de la presidencia del PRO para dedicarse de lleno a la campaña. Busca incomodar a Horacio Rodríguez Larreta porque implícitamente le pide que dé un paso al costado en la Jefatura de Gobierno. Y algo que no es menor: ascenderá como jefe del PRO Federico Angelini, su actual vicepresidente, un hombre de Macri.
La decisión ya estaba tomada desde hace semanas, pero no parece casual que Bullrich la haya anunciado ahora, a poco de haber comenzado la batalla en el PRO por la decisión de Rodríguez Larreta de que en la ciudad de Buenos Aires se utilizará el sistema de elecciones concurrentes, con dos urnas, una alternativa que empareja las chances en las urnas de Jorge Macri, el candidato del ex presidente y de Bullrich, y del radical Martín Lousteau para disputar la Jefatura de Gobierno.
El pedido de licencia fue uno de los temas sobre los que conversaron Macri y Bullrich en el encuentro que mantuvieron el jueves pasado.
Bullrich lejos de la pelea de la Ciudad para evitar el desgaste
Bullrich decidió no hablar de la pelea feroz que mantiene con Rodríguez Larreta, aunque algunas de las señales que está dando están claramente dirigidas a diferenciarse de su adversario interno. Algunos creen que para darle a su decisión un valor más profundo, la titular del PRO debería haber renunciado directamente a la presidencia del partido y no limitarse a un pedido de licencia. Pero en una dirigencia política donde pocos dan señales de ceder espacios de poder, su decisión se convierte en una herramienta para consolidar la imagen de una figura poco convencional, disruptiva.
Aun así, Bullrich le dejará el lugar al vicepresidente del PRO, que no es un dirigente más: Angelini está alineado claramente con Macri y comenzó a trabajar al lado de la ex ministra de Seguridad hasta convertirse en uno de sus principales armadores políticos. Es diputado nacional del PRO por Santa Fe y se perfila como el candidato a vicepresidente de una fórmula encabezada por la radical Carolina Losada para la gobernación de esa provincia, en un frente que, según las encuestas, tiene muchas posibilidades de suceder al peronista Omar Perotti en un distrito dominado por la violencia narco.
Cerca de Angelini descartan cualquier impronta radicalizada de su gestión al frente del PRO: prevé reunirse la semana próxima, por separado, con Bullrich, Larreta y María Eugenia Vidal para pedirles que bajen la espuma del conflicto y pueda acordarse una tregua para evitar los golpes bajos en la campaña. Con su antecesora en el cargo no podrá mostrar imparcialidad: el diputado santafesino acompañará a Bullrich al Foro Llao Llao, en San Carlos de Bariloche, donde la candidata presidencial hablará para empresarios del círculo rojo. Se sumará Damián Arabia, otro bullrichista de confianza.
“Uno de los ejes importantes de nuestras políticas de seguridad será garantizar las actividades productivas, que sufren extorsiones y cohechos. Para ello vamos a aplicar tolerancia cero a bloqueos de calles y rutas. Se acabó el país de la extorsión”, dijo la flamante jefa del PRO en uso de licencia.