-INFORME ESPECIAL El ministro de Desarrollo Productivo llegó al cargo de Matías Kulfas con la expectativa de comerse la cancha, pero su agenda está en modo construcción, cortada por el fin de semana extra largo. Los ajustes y las variables de la macro, el impacto político y el efecto económico. Las opiniones de Martín Burgos, Alexis Dritsos y Julio Gambina.
Apenas asumió como ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli brindó una conferencia de prensa en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada. Dijo que se llegada al Gabinete nacional se da con su “impronta productivista” y adelantó que perseguirá el objetivo que “en cada lugar del país se puedan desarrollar todas las oportunidades”.
Su salida de la Embajada en Brasil llevó varios días, los suficientes para que Scioli se despidiera de todo el mundo, incluido Jair Bolsonaro a quien le regaló una réplica de siu célebre lancha de motonauta. Ocupar el lugar de Matías Kulfas es, en parte una reivindicación y para algunos que anticipan en meses definiciones absolutamente abiertas, una especie de lanzamiento a la candidatura presidencial en 2023. Tal vez, la revancha en las urnas que no le dio el deporte.
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Informe Político consultó a tres economistas de diferentes ámbitos para evaluar los anuncios en materia tarifaria, las correcciones en las variables y el impacto de la llegada de Scioli al Gobierno.
En estricto orden alfabético respondieron Martín Burgos, coordinador del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación; Alexis Dritsos, del Partido Socialista de la Provincia de Buenos Aires y Julio Gambina, docente en la Universidad de Rosario e integrante de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Economía Política y Pensamiento Crítico.
-El anuncio de las recientes medidas económicas segmentación de tarifas y suba de tasas: ¿se pueden leer como un ajuste?
Para Martín Burgos «ahí hay dos cosas que ya sabíamos que iban a pasar que es el aumento: ya estaba discutido, programado y consensuado. Y eso en el marco de un gobierno es bueno para ponerse una vía y seguirla. Lo que sí pasó y me parece que generó bastante confusión y discusión es el hecho de tener que registrarse para el subsidio. Se supone que hay gente que no se va a registrar lo que implica que no van a recibir ningún subsidio y la duda es qué pasa con los alquileres. Hay cuestiones operativas que no están funcionando y que revelan ser un problema bastante grande».
Alexis Dritsos sostiene que «el aumento de tarifas apunta a reducir el monto que el Estado gasta en subsidios y que forma parte del acuerdo con el FMI. Técnicamente una reducción del gasto que es cubierta por los contribuyentes es un ajuste, pero al ser segmentado en función del nivel de ingresos, se intenta afectar moderadamente a la mayor parte de la población.
Dritsos agrega que «la suba de tasas también acordada con el Fondo tiene como objetivo intentar captar pesos de los inversores que, de no ofrecer una alternativa más rentable (mínimamente cubriendo la inflación) se podrían volcar al dólar impulsando el incremento de su valor. Por otra parte, el aumento de la tasa tiene un efecto contractivo ya que encarece el costo del crédito, influyendo negativamente en el consumo y la inversión».
Julio Gambina analiza que «es un ajuste, incluso para la tarifa social. El problema no pasa por las tarifas, sino por el modelo energético de privatizaciones de los 90, que claramente es un fracaso. Argentina tiene que desandar la política energética de privatización y concentración para recuperar soberanía energética».
-La corrección de las variables/metas como la inflación en el reciente Presupuesto que salió por decreto y van en sintonía con el acuerdo con el Fondo: ¿permitirán al gobierno un mejor manejo y generar mayor previsibilidad?
Martín Burgos señala que «en cuanto al Presupuesto que acaba de salir por decreto, entiendo que se quiere dar mayor previsibilidad. Martín Guzmán siempre tuvo la idea de que el Presupuesto tiene que hacer algo casi científico, bastante más ajustado a la realidad y menos operativo como lo era antes. Obviamente se ve que todos los datos de inflación que están apareciendo quedan muy bajos, respecto a lo que todo el mundo piensa que va a pasar. Por otra parte, si estimás a la baja la inflación, te queda plata sin presupuestar qué la podés manejar un poco más libremente y en vista a las elecciones es un tema que va a acontecer».
Alexis Dritsos asegura: «En realidad los presupuestos en nuestro país son una formalidad que jamás se respeta y este Presupuesto no es la excepción. La credibilidad que es necesario recuperar debe venir, primero, desde la propia coalición de gobierno. Si logran alinear los objetivos y propuestas, poniendo fin al conflicto interno planteado entre los referentes que responden al presidente y aquellos que responden a la vicepresidenta, se podrá empezar a reconstruir la credibilidad. Las expectativas son fundamentales para obtener resultados en la economía».
Julio Gambina cree que «el Presupuesto es siempre un dibujo y en este caso está detrás de lo que ya marca la tendencia de evolución de los precios». Además, señala que «el Gobierno no tiene control del acontecer económico, que en una lógica de mercado supone la disputa por el excedente económico, no solo entre capital y trabajo, sino entre distintos capitales, externos y locales».
-La llegada de Daniel Scioli, con impacto en lo político: ¿tendrá algún efecto en lo económico?
Martín Burgos sostiene que «lo que todo el mundo ve con Daniel Scioli es que va a haber continuidad, él no viene con un equipo grande con lo cual no está planteando un recambio de todos los cuadros sino una cuestión bastante restringida. Se reconoce en la gestión de Matías Kulfas que su gente tenía claridad y sabía adonde iba y eso me parece que va a seguir. En cuanto a los efectos económicos, creo que todo pasa por la macro más allá de lo que pueda hacer Scioli y hay que ver el espacio qué la política y el propio Presidente le dejan».
Para Alexis Dritsos «Scioli aporta experiencia y un perfil diplomático y componedor, que sirve para desactivar el conflicto que existió siempre entre el kirchnerismo y su antecesor. El efecto en la economía no vendrá por el simple cambio de figuras, sino por la eventual articulación de un plan económico integral que aun no resulta del todo claro. Ni el acuerdo con el FMI ni el presupuesto pueden ser considerados planes verdaderos. El gobierno, entre tantas cosas, debe enfocarse en ofrecer urgentemente un plan serio para atacar la inflación, ya que de eso depende el bienestar de los argentinos y el futuro político de la coalición de gobierno.
Julio Gambina afirma que «el problema es el modelo productivo, más allá de cualquier nombre en el Ministerio de la Producción. Las contradicciones al interior de la coalición de gobierno no se resuelven con cambios de nombres en el Gabinete, lo que está detrás es la capacidad de definir un determinado rumbo en la economía y la política del país».
“Es inspirador estar en este lugar, espero cumplir con las expectativas generadas y poner mi experiencia a disposición. La Argentina tiene que maximizar sus potencialidades”, dijo Scioli en esa misma conferencia, una vez asumido. Su marca de optimismo y esperanza, un new age del peronismo frentetodista.