En un encuentro entre la CALADI, cámara que reúne a las empresas carroceras de ómnibus de mediana y larga distancia, con las autoridades del Ministerio de Producción de la Nación se trataron nuevamente los tres puntos fundamentales para intentar rescatar a esta industria nacional de una profunda crisis que pone en riesgo el empleo de alrededor de 3.000 personas que trabajan de manera directa e indirecta en la fabricación de carrocerías para buses.
La principal preocupación y cuestión a definir en lo inmediato para poder reactivar la actividad se centró sobre las amenazas de importaciones. La propuesta es restringir hasta enero de 2019 inclusive el ingreso de carrocerías desde Brasil, excepto aquellas “operaciones efectivamente concretadas y cerradas con los clientes” al 31/07/18, y cuya documentación que respalda ese status pueda ser suministrada en forma detallada por las Terminales Automotrices e Importadores (giro de divisa al exterior, fecha cierta de ingreso de carroceria a la planta industiral, etc). De esta manera se evitará la generación de cupos ficticios por parte de Terminales e Importadores, que permitirían peligrosamente la entrada de buses dentro del plazo de gracia acordado.
“Confiamos en que se cumpla con esta normativa para que empecemos a encontrar la solución a largo plazo, a una realidad que sigue siendo complicada”, comentó Miguel Maestu, miembro de la CALADI, cuyas empresas ya están realizando los trámites e inscripciones correspondientes para adherirse al Programa de Recuperación Productiva (REPRO) y que así puedan contar con una ayudar para afrontar el pago de sueldos durante los próximos seis meses.