Cuando Cristina Kirchner intentó, en el año 2014, realizar un canje de deuda recibió no sólo críticas del entonces alcalde porteño Mauricio Macri, sino distintas burlas. El destino quiso que el titular del gobierno porteño, cinco años más tarde, y ante una crisis de deuda muy importante, tenga que refinanciar vencimientos de manera forzosa.
En aquel año, Macri, quien se perfilaba como candidato a presidente, comentó ante la iniciativa de CFK que «no vamos a aplaudir el default como hicieron muchos en 2002. Por eso, el bloque de legisladores del PRO va a votar en contra de este proyecto».
Y comparó el proyecto del entonces oficialismo con una jugada de la final del mundial 2014: «Esto es como que decir que para nosotros el arquero de Alemania hizo penal en la final, entonces para nosotros Alemania no es el campeón del Mundo y los invitamos a jugar acá y ponemos al juez Oyarbide como árbitro».
Macri, en aquella ocasión, pidió pagarle a toda costa a los fondos buitres: «Son las reglas de juego que nosotros fijamos. Si ahora nos fue mal, tenemos que sentarnos con el juez a resolverlo de la mejor manera posible, aunque no nos haya gustado su fallo».
En pleno 2019, su posición cambió radicalmente ante el problema del endeudamiento, al anunciar un canje forzoso de deuda y la extensión del pago de vencimientos. “El Gobierno procura despejar el horizonte de corto, mediano y largo plazo del programa financiero. Esto se hizo por el estrés de liquidez del corto plazo y no por problemas reales de solvencia de la deuda argentina”, señaló sobre el tema Hernán Lacunza, ministro de Hacienda.
Lacunza anunció un canje forzoso de deuda y que extenderán el pago de vencimientos