Pablo y Hugo Moyano se mostraron juntos en un acto homenaje a José Ignacio Rucci en el salón Felipe Vallese de la CGT, en el cual renovaron reclamos para el Gobierno, como la participación de trabajadores en las ganancias, en medio del conflicto del gremio de neumáticos, y emitieron mensajes para la interna de la central obrera.
La presencia del Camionero y triunviro cegestista estaba planificada pero la de su padre no: de hecho, llegó con el acto comenzado, rodeado de aplausos, y en medio del discurso de Mario Manrique, dirigente de SMATA, que estuvo en el escenario junto al hijo de Rucci, Graciela Aleña y Omar Plaini.
Minutos antes de esa escena, se produjo una conversación informal, a micrófono abierto, en la que Manrique, moyanista de pura cepa, ante los presentes lamentó la situación de los afiliados, que están perdiendo contra la inflación, y pidió acciones contundentes por parte del Gobierno. «Estuvimos con Massa y nos prometió un bono o suma fija, necesitamos firmeza en las decisiones». También, le pegó a la CGT: «Si se reclama, es con contundencia, sino no sirve».
A su lado, Pablo Moyano escuchó atentamente y, una vez finalizada la exposición del referente gremial, tomó el micrófono para solicitar un bono o suma fija para tratar de paliar los efectos de la inflación. Después, habló de la necesidad de universalizar las asignaciones familiares, algo que en la Casa Rosada y en el quinto piso del Palacio de Hacienda no está ni en los planes.
La CGT, envuelta entre los reproches y la tensión por la marcha a favor de Cristina
Los números que siempre muestra el Camionero son los siguientes: sobre 6 millones de trabajadores registrados sólo 2 millones cobran la asignación familiar, lo que considera una discriminación de la infancia. Y, siempre que puede, resalta que es un reclamo que comparte toda la corriente sindical, que ve la necesidad de recomponer salarios.
Aunque en esta ocasión, el presidente de Independiente avanzó un casillero: en medio del conflicto del sindicato de trabajadores del neumático, dijo que es necesario que los empleados participen de las ganancias de las compañías. «Si un trabajador pone el cuerpo y la mente, deja un montón de cosas de lado por la empresa ¿por qué no puede participar de esas ganancias si es protagonista?», se preguntó el cacique sindical, con una ovación y de pie por parte de todos los testigos.
En tiempos en los que la mesa chica de la CGT se muestra cada vez más acuerdista y dispuesta a «bancar» la tarea de Massa en Economía, los Moyano vieron este lunes y desde la tribuna principal de Azopardo una oportunidad para marcar la cancha y desmarcarse. Pese a los discursos que señalan que la central obrera está unida, las diferencias están más latentes que nunca y los Moyano fruncen el ceño por la falta de diálogo directo con Alberto Fernández. El Presidente, cuando tiene que hablar con el colectivo sindical, sigue marcando el número de Héctor Daer, su amigo e interlocutor preferido para cuestiones gremiales.